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Más y más futbol

DESDE LA CONFRATERNIDAD

Tengo la fortuna de haber disfrutado de este deporte desde niño. Actualmente, casi con mis siete décadas encima, y con mis piernas pesadas y desgastadas, ya no me es posible seguir corriendo tras el balón. Y buscando la forma, que no encontré, de seguir disfrutando de tan bello deporte, tramé algunas trampas que me cubrieran de la realidad implacable: los años no perdonan. Cuestión que posiblemente pueda engañarme a mí mismo pero no se puede engañar a los demás. Mis compañeros de equipo, caballeros de valía incuestionable, me aconsejaban: "entrena un poco más entre semana, ponte a dieta, ve al gimnasio, etc.", lo cual servía para nada. Frente a un rico plato de birria, todos los consejos se venían abajo, teniendo como resultado que lo único que enflacaba era mi voluntad. Llego el día que tenía que llegar: inmisericordemente mis compañeros llegaron a la solución de que pasaba, con honores si se quiere, de jugador a "director técnico". Perplejo, me pregunté: "¿lo anterior es bueno o malo?". Respuesta que duró algunos días para llegar a mi cerebro. ¡Las dos cosas! Porque lo jugado nadie me lo quita y puedo seguir en el deporte del futbol de forma activa y con el ánimo de buscar logros tipo "Piojo" Herrera, y ¿por qué no?, como Guardiola y Mouriño. Así, pues, en esta nueva etapa de mi vida deportiva tengo que aprender muchas cosas más: Conocer, aunque sea un juego, cuáles son las alineaciones más adecuadas, de acuerdo a las cualidades de los jugadores, para conformar un ataque contundente para lograr la victoria. He leído que un partido de futbol es muy parecido al ataque de un ejército. Compuesto de dos elementos: la estrategia general y las tácticas locales. La primera es la expresión inteligente de cómo se debe organizar el ataque de forma general, y las tácticas son las acciones locales y en el momento de realizar el ataque. Lo anterior seguido lo vemos en las películas: Antes de iniciar las acciones los generales discuten, alrededor de una maqueta, a escala, la topografía del terreno y los obstáculos existentes, como ríos, montañas y puentes, los cuales son tomados en cuenta de manera universal, y desde este sitio se giran los avances generales y la armonía del ataque en función del poder y de los tiempos que cada una de las secciones del ejército tiene. Luego, la táctica es el momento físico del ataque. Aquí las decisiones las toman los jefes de campo. Un giro rápido para atravesar una colina, y proceso silencioso para sorprender al enemigo, etc. Cuando estos eventos: la estrategia y la táctica, están debidamente balanceados y conformados, no hay desperdicio y el ataque tiene muchas más posibilidades de éxito. Esto es algo muy parecido a lo que hace el "Piojo", o cuando menos debe hacer. Ahora, con tanto futbol en las pantallas, existe la posibilidad de estudiar muchas estrategias y tácticas para aplicarlas en el equipo que me tocará dirigir en los siguientes sábados de mi vida, o mejor dicho, en los siguientes sábados que Dios me permita caminar. Seguro que voy a tratar de ser un buen director técnico. También, es seguro, que tendré que leer mucho sobre planeación y sobre la filosofía de la acción, a la cual le tengo que añadir el detalle importantísimo de convertirme en un buen motivador, lo cual no es indispensable, ya que al contrario del perfil del "Piojo", he visto en este Mundial entrenadores que se parecen más a un palo seco lleno de hormigas. Así me veo en mis próximos días de diversión, porque en eso también se cambia. Evolucionamos y nos transformamos, a pesar de ser los mismos somos diferentes. Somos otros, cuya vida se vive de esta forma y no de otra. Es como una novela, que se estructura en capítulos. Al dar vuelta a la hoja para iniciar un nuevo capítulo, tiene que tener el valor de perder las letras y argumentos del capítulo anterior. Por esto y no por otra cosa, estoy feliz por este y otros mundiales que ya han pasado. Nos han dado la dicha de ver cómo los mejores corren, golpean el balón y hacen que vuele hasta que toca la red. Los mejores los tenemos a la vista y a la repetición, vista que emociona y que enseña. Lo único que me desalienta un poco todavía son las agresiones como la que le propinaron a Neymar Jr. ¡Simplemente no se vale! Por todo lo demás, opino que debe haber más y más futbol.

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