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Mascarada diputadil

GUASAVE

Entregados o instalados para servir al Poder Ejecutivo de tapete, (a alfombra no llegan) diputados locales dan indicios de que presuntas irregularidades denunciadas en cuentas públicas de ayuntamientos, pasarán a ser, no causa ni motivo de investigación, sino simple moneda de cambio.

A pesar de lo que parlan los muñecos del ventrílocuo, Imelda Castro y Lucas Lizárraga, los señalamientos no tendrán ninguna consecuencia investigadora o de persecución, como lo admite la Comisión de Fiscalización a cargo de Gómer Monárrez Lara, de la propia Cámara de Diputados.

Así el Congreso maniobrará a su arbitrio y sin presión, la autorización del manejo de finanzas estatales, las que a su vez acusa supuestas graves anomalías. Se "lavará la cara" cuando diga ufano que las del Estado están aprobadas, pues lo mismo hicieron con las de Angostura, El Fuerte y Guasave.

Esto sin riesgo que alguien les restriegue en la nariz porqué la vara de la justicia legislativa no es la misma con la que se mida o aplique en el caso de las cuentas públicas del Estado, que por lo que se dice no están del todo impecables.

No parece ser sin embargo ese el asunto toral, sino protegerse (los diputados) de la posibilidad de que algunos "despistados", que los hay, pretendieran enjuiciar las operaciones financieras del Estado, las que según establece la Auditoría Superior del Estado, también como las de los municipios son "un cochinero" y evitar trascienda con detalles a la opinión pública.

Los 40 burócratas a los que apodan diputados, haciéndose de la "vista gorda" al momento de discutir en el pleno las cuentas de Armando Villarreal, podrán justificar la misma cara que están poniendo con los municipios de Angostura, El Fuerte y Guasave, - por decirlo amablemente- "de no lo vi", sin que se les tiñan los cachetes de vergüenza.

Y bueno, quizá tengan razón, pues no faltará quien diga llegado el momento que en asuntos de presuntos manejos turbios del erario, el gobierno de Sinaloa, como en los ayuntamientos, "no canta mal las rancheras", pero eso es lo de menos, lo que tratan de evitar es la resonancia mediática que recrudecerá inevitablemente la condena social, por su agachismo.

Por ello la estridencia con la que, seguramente el líder del Congreso, Jesús Enrique Hernández Chávez, y demás corifeos, triangularon a través de la bancada perredista las observaciones al ejercicio del erario de los tres ayuntamientos, no pasará de ser un escandalito en los medios de comunicación.

Sin necesidad, pues todos lo saben, los legisladores que se confirman como empleados del gobierno estatal, van a aprobar lo que les ordenen desde la Secretaría de Finanzas.

Estén o no conscientes los diputados de las denuncias de irregularidades que apunta la ASE, las cuentas, sean de quien sean, les van a dar para adelante. Pudor no tienen.

Entonces preguntaríamos para qué montar la mascarada con el asunto de los municipios de El Fuerte y Angostura, si no van a actuar contra lo que dicen está mal y por lo que ridículamente se desgarran vestiduras.

Ahora bien, si las cuentas públicas de Eleazar Rubio y Chenel Valenzuela se suspenden, téngalo por seguro, no será más que una argucia o instrumento político para trocar la omisión fiscalizadora del Congreso por algunos silencios.

Sin necesidad porque nadie, a no ser a quienes concedan derecho al pataleo, elevará la voz para criticar al tesorero de Sinaloa, pero parece ser que a lo que "le saca" Chuquiqui es al juicio severo de los sinaloenses que al final le represente al PRI un costo político.