Opinión

Masoquismo político

GUASAVE

Por: Moisés García

La emergencia sanitaria que enfrentan amplios sectores citadinos, consecuencia del colapso del obsoleto sistema de drenaje, mantiene desde hace unos días en la Ciudad de México, al alcalde.

Ocupado, no sólo preocupado por el asunto, que tocó en suerte le "tronara" a su recién estrenada administración, Armando Leyson recurre a todo lo que está en sus manos para buscar la millonaria inversión que necesita para resolver el problema.

De acuerdo con el secretario de la presidencia Noé Molina, el presidente no está cruzado de brazos frente a la situación y desde el momento mismo en que empezó a visualizarse la crisis inició las gestiones ante las instancias correspondientes.

Evidentemente el epicentro del problema se localiza esencialmente en el primer cuadro de la ciudad, zona desde la que se desprende y expande hacia los sectores adyacentes, pues el sistema de esos puntos ya dio de sí y requiere, no su rehabilitación, sino una total sustitución de la red de tubería.

Los circuitos de la recolección de aguas negras en el llamado centro de la ciudad es antiguo hasta el grado que ya concluyó su vida útil, por lo tanto la generación de gases literalmente lo ha desintegrado, con terribles efectos para el resto del casco urbano.

De lo anterior, según explicaciones técnicas de funcionarios expertos en el tema, al desaparecer prácticamente la red de conducción del centro citadino, impactando directamente la operatividad de un importante porcentaje del resto de colectores que son los que conducen la mayor pate del caudal y los que presentan, como resulta más que manifiesto taponamientos y derrames de las aguas residuales, de forma incontrolable, lo que se ha agudizado por las lluvias.

El caso es que dado que el sistema ya no aguanta "más aspirinas", sino una solución de fondo, que es la que proyecta el alcalde, se requieren no menos de 105 millones de pesos para llevarlo a la práctica.

Y eso es un apoyo al margen de los programas institucionales que le urge a Guasave y que apenas el gobierno federal estaría en condiciones de proporcionar, pues el Ayuntamiento y el propio estado carecen de un presupuesto inmediato para tal propósito.

De hecho el alcalde con el proyecto técnico en las manos para en principio habilitar de nuevo los colectores que son nueve en total, toca puertas en las dependencias federales que por su competencia en el ramo de inversiones para obras que tienen que ver con el combate a la contaminación ambiental les correspondería atender.

Por supuesto, conseguir a estas alturas, cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto estaría por cerrar este año el ejercicio de su presupuesto e iniciar los análisis y discusiones para la aprobación del próximo año, no es una empresa fácil.

En ese sentido sin embargo se tiene confianza en la capacidad de gestión de Leyson para resolver de fondo el problema, sobre todo si se toma como referente que hace 14 años, siendo por primera vez alcalde, las colonias de la zona norte pasando la carretera Internacional que carecían de drenaje y representaban también un peligroso foco de infección e insalubridad, principalmente de los mantos acuíferos, fueron dotadas del necesarísimo servicio.

Pero bueno, al margen de todo, de los empeños de Leyson por obtener recursos extraordinarios para reponer el sistema de drenaje, de las complicaciones que seguramente entrañan sus gestiones, la única verdad es que el gobierno local necesita resolver de fondo y como sea el problema del sistema.

Otra cosa, el gobernador Mario López Valdez también tendría que voltear la cara a Guasave para acudir en auxilio de la administración local a la que no puede ni debe dejar sola en este trance.

El asunto no es cuestión ya sólo de lo colapsado de la red sanitaria, tampoco de su operatividad, sino de un problema muy serio de sanidad pública, que si llega a hacer crisis definitivamente también le pegará al gobierno estatal, entre otros, junto con la Federación, responsable de velar por la salubridad y salud de todos los sinaloenses.