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Mayorías, comparsas de intereses

Culmina el proceso legislativo para dictaminar las iniciativas de las leyes energéticas. Como inició termina, con la burda violación del reglamento que rige el procedimiento parlamentario. La Comisión Permanente convocó a un Periodo Extraordinario y el Pleno del Senado se abocará de inmediato, a aprobar los dictámenes con el voto del contubernio PAN y PRI y su apéndice el Partido Verde.

Es fundamental insistir en denunciar violaciones y prácticas que hacen del Senado, un cenáculo servil que aprueba mecánicamente las iniciativas presidenciales, sin la menor preocupación por convencer, explicar o defender; la simple mayoría asegurada les basta, pero si bien los medios de comunicación dominantes, manipulan la información, ensalzando y ocultando toda expresión crítica, para arropar, tanto a los legisladores mudos y sumisos como a los designados para machacar textos prefabricados, es fundamental insistir en la denuncia, porque pese a todo, penetra por diversos canales, despierta y por encima de la desinformación mercantil, trasciende a la opinión pública la noción de que en el Senado no se debate, no se representa a los intereses de la población, lo que acrecienta el repudio a la política y a los políticos y mella la legitimidad del Congreso.

Algunos cínicos arguyen como justificación, que así era en el presidencialismo priísta, con lo que aceptarían la involución de ciertos avances y desnudan al Presidente que publicita su pretendida calidad democrática que le permite sumar a las principales fuerzas políticas a su cruzada "transformadora". Pero precisamente, es esta alianza de supuestos contrarios en torno del poder, dispensador de canonjías y dinero, el instrumento de la descomposición del Congreso y en general de la política mexicana. Estas "fuerzas" asociadas, de ninguna manera convencidas por algún supuesto talento especial convocante, son comparsas interesadas. Con pacto explícito o implícito, el cemento que une a estos diversos, son las mieles de la "acción transformadora" de lo público en privado: de los suculentos contratos, Pemex, CFE, Oceanografías y OHLs con nombres encopetados de la élite política involucrada en los negocios; de posiciones a repartir en consejos, direcciones en instituciones que se multiplican, magistraturas. Esta asociación de beneficiados y esperanzados, mantiene a los legisladores de esa "mayoría" apoyadora imperturbable de las iniciativas del Ejecutivo, sin el menor análisis, lo que se exhibe con la velocidad con la que aprueban dictámenes venidos del Ejecutivo, de cientos de hojas, distribuidos al momento de iniciar la discusión.

Las leyes energéticas, abren las puertas a potencias extranjeras a explotar nuestro petróleo y electricidad, apoderándose de las dos rentas más importantes del país; significan quince instrumentos entre leyes y reformas, de enorme trascendencia y complejidad, que no se debatieron en las Comisiones. El PRIAN se posiciona con soliloquios, textos burocráticos, no refutan, ni siquiera consideran los señalamientos de oponentes, guardan silencio para evitar descubrir lo que ocultan. Ahora en el Pleno, sería indispensable, que se ventilara ante la Nación, en un Congreso auténtico, el alcance de la transformación de las industrias de hidrocarburos y eléctrica; la transmutación de Pemex y CFE en empresas regidas por el derecho privado, privatizadas; la desprotección de los trabajadores petroleros y electricistas, antes protegidos por la Constitución; el dominio de la propiedad de los mexicanos, vulnerado por ocupaciones que el Estado garantizará a las empresas extranjeras. Pero sabemos, no se permitirá ningún diálogo, ningún debate al que la opinión pública tiene derecho, se seguirán violando los reglamentos para facilitar la simulación, no permiten que se conozcan las reformas que conducen al desastre nacional; recitan mentiras, proceden con dolo, traicionan a la patria.

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