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¿Mazatlán moment?

ALGO DE NEGOCIO

Voy a dar un pequeño resumen de lo vivido por Mazatlán en materia turística en los últimos años. Después de vivir un boom turístico e inmobiliario, a partir de la crisis mundial de 2008 paulatinamente fueron de mal a peor estas actividades. Después continuó una crisis de violencia que dio como resultado casi una parálisis de inversiones, caída de la ocupación hotelera, cancelación de vuelos, tanto nacionales como internacionales. Existía una crisis incluso por viajes terrestres por el norte del estado. Era temerario pasar por el temor de encontrarte con un retén de malandrines y, en el sur, pegado a Nayarit, era lo mismo. Se comenzaron a extorsionar comercios establecidos en el puerto, quemaron y balearon negocios que se negaron a pagar, iniciaron nuevamente los secuestros, se anunció la cancelación del arribo de cruceros. Para rematar, el proyecto de Teacapán se detuvo porque fue reducido a una tercera parte de lo que originalmente fue proyectado, dejando de ser una prioridad del gobierno federal.

El resultado de lo anterior fue una crisis económica, cierre de cientos de negocios, despido de miles de trabajadores, reducción de salarios y prestaciones de muchos otros, migración de profesionales calificados en servicios turísticos; como por ejemplo, los guías bilingües que atendían a los turistas de los cruceros y lo que, en mi opinión fue lo peor de todo, una crisis de esperanza. Las personas dejaron de creer, era una constante plática y comentarios negativos de todo. La negatividad se podía sentir en todos lados y no era para menos.

2011 fue de los peores años para Mazatlán. A dos años y medio, se ha logrado revertir eso, es de reconocer el trabajo del gobierno, empresarios y sociedad para conseguirlo.

El por qué del título de la columna es por lo siguiente: en el último mes han estado en Mazatlán dos importantes participantes del negocio inmobiliario y hotelero no sólo a nivel nacional, sino internacional. El primero es una fibra que me reservo el nombre, pero es dueña de 48 hoteles en México, de los cuales 40 están en operación y 8 en construcción. Pero les explico qué es una fibra. Una fibra es un fideicomiso que se encarga de rentar y administrar un portafolio de bienes inmuebles. Los que aportan el dinero para la fibra obtienen utilidades de dos maneras, por renta fija, donde se entrega hasta el 95 por ciento de las utilidades de la renta de los inmuebles y se paga de manera trimestral, o vendiendo en la bolsa de valores sus certificados del fideicomiso, pero también pueden construir o vender los inmuebles. Esto es lo que quiere hacer Pueblo Bonito, aportar sus inmuebles (hoteles) a la fibra, los inversionistas ponen dinero y él paga una renta por los inmuebles. De esa manera obtienen el capital para seguir creciendo sin necesidad de pedir prestado. Los que entran al fideicomiso se pueden salir de su inversión vendiendo sus certificados en la bolsa si así les conviene. El motivo de la visita fue analizar algunas propiedades que se les está ofreciendo.

La otra visita fue de Max Gill, el director de CBRE México. Les explico qué es esta empresa. Intermedia, comercializa y estudia productos inmobiliarios para terceros, administra y consigue financiamientos, rentadores para los inmuebles, etcétera. Opera en 52 países, tiene 4 oficinas en México y factura a nivel mundial unos 5 mil millones de dólares.

Tan sólo un año atrás, era difícil pensar que voltearan a ver Mazatlán, y créanme que no vinieron de vacaciones.