Opinión

Medidas perversas

Por  Jorge Luis Lozano

De entre el cúmulo de explicaciones con las que el gerente de la Jumapam, Ismael Tiznado Ontiveros, ha intentado justificar el desabasto de agua potable que se sigue extendiendo en el municipio, destaca la posibilidad de que las válvulas en las líneas de abastecimiento estén siendo manipuladas.

De ser verdad, sería una medida perversa que con el propósito de afectar la imagen de la Administración municipal que preside el morenista Luis Guillermo Benítez Torres se esté privando de los más elemental a miles de familias.

La tesis no es nueva. Ya en meses anteriores y en Administraciones pasadas se ha acusado un saboteo de las líneas de conducción para generar un clima de inconformidad ciudadana.

La primera vez que el Gobierno de Benítez Torres habló del tema fue después de las megafugas registradas en líneas principales que generaron la suspensión del abasto de agua en una amplio sector de la zona norte de Mazatlán.

Entonces se dijo que personal al interior mismo de la Jumapam estaba manipulando las válvulas para aumentar la presión al interior de las líneas para romper las tuberías.

El alcalde prometió una investigación, pero al cabo de varias semanas no se expuso ningún resultado. Lo mismo anunció el gerente de la Jumapam cuando los habitantes de las colonias Villa Tutuli, Líderes en Acción, Monte Verde y la comunidad de El Habal protestaron desesperados por la falta de agua.

El funcionario dijo que se investigaría quién y cómo está manipulando las válvulas en las líneas de conducción para afectar a las familias. Sin embargo, tampoco se ha dado a conocer ningún resultado. 

El tema no se debe descuidar, máximo cuando el problema sigue afectando a cientos de familias, lo mismo en la zona urbana, como en la zona rural.