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Michoacán: siguen alcaldes

ITINERARIO POLÍTICO

Está claro que el exsecretario de Gobierno de Michoacán, el arraigado Jesús Reyna, no se mandaba solo. Su jefe político era el gobernador Fausto Vallejo. Lo que no está claro —y hasta resulta increíble—, es que luego de años de amistad y relación política el mandatario michoacano no se haya percatado que vivía con el enemigo en casa.

Y frente al dilema citado no existen más que dos hipótesis posibles. La primera, que Fausto Vallejo es parte de la manzana podrida en Michoacán. Y segunda, que es un político tan pequeño, que no logra ver más allá de su nariz.

Pero tampoco ahí termina la cadena de presuntas complicidades. No, lo cierto es que ante el supuesto de que Jesús Reyna era el brazo político de "Los Templarios", el funcionario tampoco operaba solo en la complejidad de un gobierno estatal, por más pequeño que haya sido el gobernador y por más infiltrada que haya estado la administración estatal.

En realidad, Jesús Reyna debió crear toda una red de complicidades en el gobierno de Fausto Vallejo —en su cargo como secretario de Gobierno y en su gestión como gobernador interino—, para hacer operativo su papel de brazo político de la banda criminal que dominaba Michoacán. Por lo menos debió tener el control de las secretarías de Seguridad Pública, de Finanzas y de la Procuraduría estatal.

Lo curioso es que cuando llegó a Michoacán el Comisionado Alfredo Castillo, se comprobó que Reyna sí tenía el control de esas dependencias. ¿Y cómo se confirmó? Porque la primera decisión de Castillo fue retirar al procurador y al secretario de Seguridad Pública. ¿Y por qué los retiró? Por eso, porque no eran confiables; porque según la voz popular y según todas las evidencias, eran parte del grupo criminal incrustado en el gobierno estatal. Pero tampoco en ese caso el gobernador Fausto Vallejo se percató de los malos pasos de su "hombre fuerte".

¿Qué necesitaba el gobernador Fausto Vallejo para confirmar que su secretario de Gobierno, que su amigo al que encargó el gobierno interino y que fuera su jefe de campaña, era su principal enemigo? ¿Por qué razón el señor Fausto Vallejo se negó a ver y a escuchar todo lo que ocurría en torno a su gobierno? ¿Por qué el gobierno de Enrique Peña decidió darle una suerte de salvoconducto a Fausto Vallejo? ¿Por qué parece que el mismo gobierno federal le extendió carta de impunidad a uno de los hijos de Fausto Vallejo, a quien también se vincula con "Los Templarios"? ¿O será que el gobierno federal no quiere derribar todo el tinglado en Michoacán, para no perder el estado?

Lo cierto, sin embargo, es que en la lista de posibles implicados en el escándalo del "reynagate" michoacano aparecen no pocos funcionarios del gobierno de Fausto Vallejo y del interino Jesús Reyna. Las autoridades federales también siguen los talones —muy de cerca—, a diputados locales, federales, alcaldes y hasta empresarios que en su momento alternaron la política y los negocios tradicionales con el nuevo y rentable negocio del crimen. En el caso de los políticos que ostentan cargos de elección popular, no pocos de ellos le deben la campaña y la victoria a "La Familia" y a "Los Templarios", en tanto que no pocos empresarios fueron tentados y/u obligados a compartir sus negocios.

Y en medio de los nuevos hallazgos que tienen a la clase política de Michoacán al borde de un ataque de pánico, las autoridades han descubierto una nueva veta de información que puede arrojar una montaña de información. Resulta que las familias de buena parte de los jefes de las bandas criminales michoacanas —sean de "La Familia" o sean "Templarios"—, son ciudadanos como todos.

Es decir, que los hijos de esas familias cuyo jefe es un mafioso templario, también acuden a escuelas privadas, disfrutan de los fraccionamientos de lujo, asisten a los centros de diversión del resto de los michoacanos potentados. En suma, se codean con los potentados de Michoacán. Y no pocos de esos hombres del poder y la política saben quiénes son, dónde viven y cómo viven, en Morelia y en otras capitales. Por lo pronto, no pasará mucho para que "la mazorca se desgrane". Al tiempo.

EN EL CAMINO

Y en donde la mazorca maduró, es en el PRD, en donde "Los Chuchos" ya amarraron el control del partido por tres años más. Amarraron el control de 2015 y de 2018. Y frente a esa realidad, el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, le dio la espalda a AMLO. Núñez no va contra la reforma energética; enmienda que pretende desbarrancar la Morena de López.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx