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Opinión

Sesión 8. Les presento a Sigmund Freud

AMOR, ODIO Y REPARACIÓN

Por Miguel Ángel Avilés

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Le saludo con mucho gusto. Hoy se cumplen 82 años de la muerte de un personaje de la historia de quien me dispongo a hablarle.
Sigmund Freud es el padre del psicoanálisis. Es probable que usted conozca de él a

través de memes o frases donde se habla del enamoramiento hacia la propia madre. Esto lo debemos a uno de los principales aportes en su desarrollo teórico: el complejo de Edipo, que toma su nombre de una de las tragedias griegas de Sófocles. En esta historia, Edipo se enamora de su madre, la reina Yocasta, y mata a su padre, el rey Tebas, para ocupar su puesto sin saber que se trataba de sus progenitores. Valdría la pena buscar la historia en internet para leerla completa.

Sigmund Freud nació un 6 de mayo de mayo de 1856, en Freiberg (Moravia). Fue el mayor de seis hermanos. De ascendencia judía, cuando niño, su familia se mudó a Viena, donde ingresó a los 17 años a la escuela de medicina. Freud siempre fue un hombre curioso, y desde joven se inclinó por la investigación, con el deseo de hacer alguna aportación que resultara importante. Este es un gesto que podemos aprender de él. Su determinación para superarse y su curiosidad por explicarse las cosas que suceden y encontrar una respuesta a las dificultades que vivimos día a día. Echando mano de distintas áreas, como la física, la antropología, la sociología, la medicina, la religión, entre otras llegó a estructurar una teoría novedosa y criticada en su tiempo (incluso en la actualidad), que permitió un conocimiento del psiquismo humano que hasta entonces había permanecido velado.

Al respecto, solía decir lo siguiente: “existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra es serlo”. ¿Cuál prefiere usted? Esta última pregunta es de mi parte.

Y es que, siendo muy honestos, no siempre estamos dispuestos a admitir la verdad sobre nosotros mismos. Solía decir también que “en todo ser humano hay deseos que no quiere comunicar a otros y deseos que no quiere comunicarse a sí mismo”. Desde esta perspectiva, el método psicoanalítico propuesto por Freud nos va llevando, de la mano del analista, al conocimiento de esta verdad sobre uno mismo, la cual tiene su eco y resuena fuerte y dulcemente en lo profundo de cada persona.

Este método del que le hablo comienza cuando Freud, en compañía de su colega Breuer, publica la obra titulada: Estudios sobre la histeria (1895). Desde ese momento se publicaron una serie de obras por parte de Freud que fueron dando forma a la estructura teórica del Psicoanálisis. Las cosas no resultaron fáciles para Freud. Él mismo mencionó en una ocasión: “He sido un hombre afortunado en la vida, nada me ha sido fácil”. Sobre su vida y obra le recomiendo una película: Pasión secreta.

Freud muere en Londres un día como hoy, 23 de septiembre de 1939. Y henos aquí, recordando su memoria y difundiendo su aporte a la ciencia, a la cultura, al cine, la literatura y al arte. Con los años se ha ido construyendo todo un desarrollo teórico, con distintos autores y escuelas postfreudianas. Existen hasta la fecha personas que critican la propuesta psicoanalítica. Esto es entendible, ya que este método no es para todos. Puede ser que haya personas que no se sientan cómodas o prefieran otras opciones.

Si usted se decide a iniciar un proceso psicoterapéutico desde este enfoque, con un profesional que se haya formado debidamente para ello, puede tener la certeza de que estará bien cuidado, ya que dicho profesional deberá tener consigo su propio proceso analítico de años en diván acompañado de una debida formación teórica y técnica que le permita una comprensión profunda sobre el padecimiento que usted lleve a la consulta. Además, tendrá la supervisión de otro analista experimentado que acompañe desde su visión el trabajo psicoterapéutico.

Quisiera concluir con la frase que se le atribuye a Julia Kristeva, quien dice que “ser psicoanalista es saber que todas las historias terminan hablando de amor”.
Sigmund Freud, gracias por tu aportación. Descansa en paz.
Nos vemos el jueves próximo. Paz y bien.

> Sigmund Freud.
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