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Opinión

Sesión 9. La SCJN y el 07 de sep/2021

AMOR, ODIO Y REPARACIÓN

Por Miguel Ángel Avilés

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Estamos aquí, como cada jueves, dispuestos a tener un diálogo profundo. El día de hoy le comparto el siguiente concepto de Aristóteles: wov TTATTkóv, zo´on politikón, que podríamos traducir como “animal político”, o “animal cívico”. Esto hace referencia al ser humano y a su capacidad para relacionarse políticamente, es decir, crear sociedades y organizar la vida en ellas. En su tiempo, en la antigua Grecia, la democracia era directa, lo cual quiere decir que cualquier varón adulto que fuera ciudadano y libre, podía votar en los temas referentes a la organización de la vida pública. A diferencia de nuestro sistema democrático actual, que es representativo.

Es decir, elegimos mediante el voto a las autoridades que nos representan en los distintos niveles y en los tres poderes de Gobierno.

Parece que la vida política consiste en solo salir a emitir un voto el día en el que se convoca a jornada electoral por parte de la autoridad correspondiente, sin embargo, la política tiene mucho más que ver con eso, y aunque usted diga que no le interesa, o que usted no es una persona política, con el solo hecho de tomar una postura ya está participando en la vida política de su comunidad. Independientemente de estar a favor o en contra de algún tema.

Pues bien, para muchos es sabido que el pasado 07 de septiembre, la SCJN declaró inconstitucional la criminalización total del aborto. Este tema ha sido muy discutido, lo cual no significa necesariamente que se haya hablado con profundidad, mucho menos agotado. Su abordaje se puede dar desde diferentes enfoques. Independientemente de cuál se elija, el tema sobre la mesa será la vida humana.

Desde una perspectiva psicoanalítica y desde la práctica clínica, tengo algo que decirle…

La relación del bebé con la madre desde el momento del nacimiento contribuye al desarrollo de la personalidad del niño, y sobre todo, como quedó dicho en la sesión 7 de esta columna, durante el primer año de vida del infante.

En lo referente al aspecto biológico, al ser la madre quien, generalmente, recibe al bebé en este mundo, le ayuda en su adaptación biológica desde el propio nacimiento. Si la madre no posee conflictos psicológicos significativos responderá a su hijo de manera razonablemente saludable, si no, responderá con esos conflictos psicológicos que no son del niño, pero que posteriormente lo serán. La mujer, no por el hecho de ser mujer necesariamente es madre. La maternidad es un proceso que se va consolidando durante el desarrollo psíquico de la mujer. No es un hecho que esté enteramente delimitado y tan solo por la voluntad como potencia.

El desarrollo objetal en la niña requiere de una transición más elaborada que el niño. En algún momento del desarrollo libidinal de la niña, sobre todo en una etapa crucial, como lo es el complejo de Edipo, la niña logrará identificarse o no con la madre y será esta experiencia la que coloree y defina en gran medida la mujer que aquella niña llegará a ser. Además de la experiencia del padre que le ayuda a definirse como mujer en tanto ella es diferente a él.

El proceso del embarazo, como génesis de la maternidad, lleva a la madre a un estado regresivo que le hace contactar de nuevo con estas experiencias tempranas del desarrollo y a revisitar la experiencia con la propia madre y con su padre; experiencia internalizada. ¿Cuál será la naturaleza de esta relación de objeto internalizada? Habrá tantas como mujeres hay. Y en ese sentido, la maternidad será aceptada o rechazada.

En la misma línea, el varón, no por el solo hecho de serlo, está preparado para ser padre. Es un camino que debe recorrer en su desarrollo psíquico.

Entonces, ¿qué hacer ante la noticia del embarazo? Ambos, hombre y mujer, podrán rechazarlo, en todo caso, el impedimento legal será el menor de los problemas, después de todo, no es nuevo que los y las jóvenes suelan recurrir a abortos espontáneos en casa con tomarse alguna pastilla. La maternidad y la paternidad no terminarán cuando muera el bebé y este ya no esté en el útero de la madre, pues, en adelante, ambos, hombre y mujer, sabrán que su hijo ha muerto, y esto dejará un registro, una huella emocional que perdurará en la vida de la persona. Yo invito a los hombres y mujeres que se encuentran ante esta decisión a que busquen ayuda psicoanalítica y trabajen en esta decisión de vida. El deseo y las motivaciones conscientes no siempre coinciden con los motivos inconscientes, y es importante tenerlo claro antes de tomar una decisión que cambiará la vida de los padres. Y digo padres, porque a su hijo siempre lo tendrán, y les acompañará en la vida la fantasía de lo que pudo llegar a ser.

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