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Opinión

Autoestima para hacer política

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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audima

¿Cómo levantarte de una derrota electoral? ¿De dónde sacas ánimos y autoestima para hacer política desde un partido? La fuerza de voluntad que hace ponerse de pie a todos aquellos hombres, jóvenes y valientes mujeres que se levantan día a día para dedicarse a esta noble pero a la vez accidentada profesión. Para intentar reivindicarse y hacer política de la buena, de la que soluciona y da esperanza, no la que difama, miente y simula.

¿Será ambición personal? O será la autoestima, esta conducta y actitud que han desarrollado aquellas personas que se encuentran confiadas en lo que tienen, en lo que saben que pueden hacer, o bien lo que creen que merecen. Aunque esto último cause controversia, porque para efectos de la política partidista, es lo último que importa, no se puede aspirar a merecer cuando la política le debe tanto la ciudadanía, o cuando no hay una regla para saber quién merece más que otros pues todos desde su posición aportan algo igual o más valioso, la meritocracia depende de muchos factores. Pero la autoestima, esta actitud de las personas que tienen confianza en sí mismos, que reconocen su esfuerzo personal que realizan día a día y saben que tienen valores y que estos los cumplen a cabalidad. Tal vez de ahí nace la fuerza de una persona para enfrentarse al mundo con seguridad, optimismo y dispuesto a lo que venga.

Y es que en el ambiente político, tener actitud positiva y autoestima media es muy importante, ya que esto aporta orgullo por lo realizado, unidad en los equipos, lealtad hacia las personas, se admiten realidades y se superan adversidades, pero sobre todo, se es feliz dedicándose a esta profesión. Ahora ¿en qué momento esta fuerza empieza a menguar?. ¿Qué pasa por ejemplo cuando un político se siente seguro de merecer por el gran trabajo realizado y por alguna razón no consiguen lo que buscaban? Primeramente, hay que reconocer que en la política partidista las decisiones no obedecen a la meritocracia, razón por la cual esperar una recompensa, una candidatura, una posición de poder o de elección popular por el simple hecho de sentirte muy positivo y en condiciones de merecerlo es infantil, ridículo, no hay, no existe. Pero la autoestima te ayudará a superarlo, a enfrentarlo y entenderlo. Por ello, si te dedicas a la política partidista de sobra lo conoces, que necesitas más de una circunstancia para obtener un logro profesional en este tema, y que además de esto aunque no te favorezcan las elecciones; necesitas actitud positiva, de unidad, un autoestima elevado para saber ¡Qué lo merecías! Pero que por condiciones externas tal vez a tu persona no se dio. Un poco de lo que algunos llaman “madurez política”.

Y tener madurez política es tener autoestima, es saber que aunque no te tocó y alguien con menos posibilidades, preparación y esfuerzo que tú sí logró obtener esa posición, se tiene que aceptar y volver a intentarlo. Al final nosotros elegimos qué batallas pelear, y nadie nos obliga. Pero a pesar de esto, la autoestima tampoco es la panacea, ni la llave de la resistencia, se tiene que tener cuidado pues el exceso de ella provoca un síntoma mucho peor, el cruel virus del narcisismo político. Y hay que tener mucho cuidado con esto porque la caída desde esta posición es más dolorosa. Por ello, si quieres hacer o seguir haciendo política, sí necesitas autoestima para lograr ser presidente de la República si así lo deseas, pero no en exceso para no quedarte encantado en el espejo de narciso.

Espera tu momento y prepárate, reconócete pero también autocrítica tu trabajo y el de los demás, ten estima hacia tu persona, ejercita tu mente para ser, pero también para no ser, reconoce que los puestos son pasajeros y las amistades son para siempre. Levántate, sacúdete y sigue hacía delante, o bien, toma tu tiempo para pensar si es preciso retirarse dignamente o tomarte un descanso, pero si te quedas, nunca olvides que ese momento que tanto esperas llegará, antes o después pero llegará, ten por seguro que llegará.

Nos vemos en la próxima.

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