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Opinión

Contradicciones ideológicas

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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A meses de que termine oficialmente el proceso electoral en Sinaloa, con todo y sus impugnaciones, ya podemos echar una mirada a lo que será el próximo Game of Thrones en nuestro estado, esto anticipando algunos procesos jurídicos pendientes a nivel regional que desde mi punto de vista, no creo que modifiquen lo que ya el Tribunal Estatal Electoral del estado ratificó. A la postre de los resultados electorales, de algunos berrinches y de algunas declaraciones desafortunadas por malos perdedores que terminaron al final, dando la mano a los ganadores, debemos reconocer que el sistema político mexicano es de los que más garantizan una elección de representantes justa por la vía democrática, en el mundo. Dejando de lado también los movimientos facciosos que algunos gobernantes en turno realizan para seguir en el poder, prácticas ilegales, operaciones políticas fraudulentas o instituciones y poderes que se prestan para modificar leyes o programas a modo, el sistema en sí, es justo y puede contra todo el aparato que busque debilitarlo, pues al final posiciona al que mayor número de votos tiene, nos guste o no, la o el que la mayoría de las personas eligió. 

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El sistema de partidos políticos en México, sin embargo, tienen una peculiaridad, es abstracto, inflexible, cuadrado. Resulta indispensable analizar cómo es que los partidos capacitan a su militancia, sobre todo a sus juventudes para convivir entre unos y otros, ¿Bajo qué premisa? ¿Conservadora, liberal, de izquierda o de derecha? Pues bajo esta línea ideológica se supone, representarán a su partido y los ciudadanos que les eligió. Una característica fundamental en los partidos de izquierda, por ejemplo, es que siempre había crecido siendo oposición y los partidos centro izquierda o derecha siempre habían sido Gobierno, ello crea una necesidad obligada de cambiar su mecánica en cuanto su formación y su nuevo rol en la vida política del país. No pueden los partidos, afirmar que capacitando a sus cuadros de la misma manera, con las mismas herramientas y bajo los mismos argumentos de una elección triunfante, van a lograr desempeñar un papel ahora que estuvieron en la derrota. O viceversa, los partidos provenientes de derrotas continuas, que siempre habían sido oposición no pueden perder de vista la institucionalidad que les permita funcionar con el poder, hacerlo suyo y actuar con él en consecuencia. Resalta pues, uno de tantos problemas con los que convive el escenario político, que es que, quien hoy gobierna, nunca lo había hecho y por ende no entiende cómo, y quienes siempre habían gobernado nunca habían sido oposición y por ende, tampoco saben cómo. Este error en la matrix política ha provocado que tengamos frente a nuestra pantallas, tales espectáculos por parte de unos y otros y que sea más notoria la curva de aprendizaje en esta nueva asignatura que les tocó representar. Por ello pues, es de suma importancia que tanto quien gobierna y quienes son oposición, terminen esta curva de aprendizaje toda vez que ahora juegan de visita, con el fin de darle equilibrio a la política mexicana. Que quien gobierna hoy, capacite a sus cuadros y los enseñe a consensuar, a dialogar, a entender que también cediendo se gana, cosas que solo la experiencia en el poder le han dado a partidos como el PRI y el PAN. Y a su vez, quienes son oposición hoy, formen a su militancia y representantes a ser una oposición responsable, no reaccionaria sino propositiva, ad hoc a lo que los tiempos políticos viven, a hacer algo mejor de lo que siempre se quejaron, una oposición radical e irracional. Solo de esta manera, podemos aspirar a que la armonía política tenga su sana división del poder, sus sanos debates propositivos y su sana convivencia entre unos y otros por el bien de la ciudadanía.

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Solo así, en esta capacitación integral, los nuevos cuadros políticos podrán dar la batalla en los debates públicos, en las redes sociales y estar listos para cuando les toque encarar a sus adversarios políticos pero de una manera correcta y profesional. De otra forma, están condenados tantos unos y otros a una eterna y facciosa lucha estéril. En las nuevas generaciones, ya sean jóvenes o grandes pero al fin, nuevas generaciones, está comprender este enraizamiento ideológico y hacer algo al respecto, buscar los espacios y cambiar la perspectiva política de sus partidos hoy en este nuevo rol de la vida pública, antes, que sea demasiado tarde.

Nos vemos en la próxima.

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