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Opinión

La nueva Jucopo; 64 Legislatura

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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audima

La política nacional ha convertido a la clase política en enemigos de lo que políticamente les afecta, pero luchadores de las decisiones que les benefician.

Es normal que en las discusiones versen temas polarizantes donde algunos coincidan por su afinidad, intereses o militancia, y que por esa misma razón otros actores juzguen la importancia del tema.

Actualmente, lastimosamente la premisa del debate se centra en eso, en los superfluo del tema más no en lo sustancioso, o bien, a lo sustancioso se le busca de alguna manera lo positivo y lo negativo para de ello echar mano al debate.

Por eso, hay temas que requieren de un consenso antes del mismo debate, y la política a través del tiempo ha fabricado mecanismos de consenso en diferentes escenarios, como en el caso del Poder Legislativo o en los parlamentos que existe figura de la Junta de Coordinación Política.

Sin embargo, no significa que esta sea la panacea para todos los temas polémicos, sobre todo porque existen consensos políticos que un día te benefician y a la vuelta de la esquina te perjudican, a pesar que sea esta la salida idónea a las discrepancias políticas.

De ahí la importancia de que la Junta de Coordinación Política sea una mesa de discusión positiva donde impere y se privilegie ya ni siquiera el interés de la ciudadanía, sino la relevancia de los temas que son imperantes para que al estado, en este caso de la 64 Legislatura le vaya mejor.

Y que esta sea la premisa antes que los temas de partido, de grupos fácticos o interés personal, sobre todo porque andar en la política siempre tiene una motivación personal, nadie dura picando piedra en una mina que sabe que no tiene oro.

Elegir en una mesa de negociación, no es un virus de la política como siempre se le ha querido estigmatizar, es un sistema antiquísimo que desde la antigua Grecia ha ayudado a la praxis, saber equilibrar la lucha de poderes y que luego esta, no se convierta en una mesa estéril.

Y nunca perder de vista que hay decisiones políticas que vistas desde un plano siempre van a ser criticables. Vistas desde otro plano serán plausibles sin queja alguna. Vistas desde un tercer plano son irrelevantes para quien no tiene nada que ver con esa decisión.

Un parlamentario que es estadista, sabe dominar todos los planos. La gobernanza es tridimensional y la clase política está obligada a ser de grandes dimensiones para cumplir a cabalidad cada visión de cada plano y de cada grupo parlamentario, en caso de los consensos de la Jucopo.

Las negociaciones y los acuerdos políticos, siempre se han convertido en el talón de Aquiles de gobernantes y funcionarios. Atender una cortesía política desequilibra la balanza y genera una postura directa , erosiona la credibilidad del político y su legitimidad, su neutralidad e imparcialidad, por eso cada decisión debe ser quirúrgica.

En Sinaloa; somos testigos de cómo la 4ta Transformación no puede desprenderse del cordón umbilical de morena. La actividad parlamentaria en algunos temas, debe estar por encima de posturas de partido.

Pero también el PAN y el PRI en su afán de ser oposición política, no deben ponderar la crítica recalcitrante cuando haya iniciativas de interés general.

Legislar para todos es quitarse por un momento los colores de partido para ponerse los de la entidad que se gobierna.

Este círculo vicioso en el que ha estado atrapado el Poder Legislativo desde legislaturas anteriores tiene el poder de romperlo quienes hoy están como integrantes de la Jucopo de la 64 Legislatura.

Al tiempo.

Nos vemos en la próxima.

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