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Opinión

Principios de la comunicación política

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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Hasta no hace mucho, dentro de la clase política existía un respeto absoluto por aquellas personas que ofrecían elocuentes discursos, por quienes han pulido esta herramienta y son un espectáculo al momento de disertar algunas líneas en eventos o reuniones. A pesar de ser una característica y herramienta indispensable de todo buen político o política, esta no la podemos encontrar en la gran mayoría de las personas que se dedican a esta actividad. Muchos y muchas carecen de esta habilidad, no obstante no es un tópico obligado para prosperar en esta profesión, ya que son innumerables los motivos por los cuales una persona puede llegar a ser una o un gran político.

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Sin embargo, es inevitable pensar que estas cualidades les exime de la obligación de saber cómo comunicar políticamente lo que están realizando. Hasta hace algunos años, existía una línea y una sola forma de la correcta disertación de lo político, se aperturó el discurso de la era moderna con: “Mexicanos, el día de hoy nos encontramos”, “Con el permiso de las personalidades”, “Transitemos por la ruta de la democracia” y mucha más retórica sin sentido aplicado. Lo “políticamente correcto” superó lo real, lo obvio, lo narrativo común. Hoy en día, todo político necesita de un discurso para definir sus políticas y definirse como servidor de la cosa pública. Desde el 2012 a la fecha con el uso de las tecnologías y las redes sociales, los métodos de antaño devienen insuficientes para poder ganarse el cariño y la confianza de la ciudadanía. La comunicación sigue siendo la única herramienta imprescindible para acortar las distancias entre unos y otros y el discurso, la pata que sostiene la silla política de la credibilidad.Por ello, desde este año mencionado y hasta el día de hoy, las grandes contiendas electorales han prescindido de expertos en la elaboración del discurso, que ya no es discurso como tal, el uso del storytelling ha hecho que lo que conocías como discurso político quede pulverizado, la gente, los jóvenes, están hartos hasta del mismo término atribuyéndole a un sermón autoritario, aburrido, nefasto y sin contenido. Por ello para efectos de lo político los mejores asesores del mundo han acuñado un nuevo término, más fuerte, con más estudio para su aplicación y resultado; lo han llamado “Narratología”. Tal vez te parezca desconocido, pero algunas universidades expertas en comunicación política en América Latina han descubierto áreas de la comunicación que al aplicarlas constituye un gran porcentaje en la aceptación de lo político. Especialidades como la Memetología -así es, los memes- la Narratología, la Microsegmentación, la Foto-Política y otras que tal vez te parezcan innecesarias ya son parte de la estrategia electoral y política de las grandes contiendas en el mundo. En México, los gobiernos han contratado a estas agencias o personas que apoyan con la comunicación de lo político pero de forma coloquial, lo que genera un engagement con la sociedad para dar a conocer qué y cómo se hace política desde una posición, irónicamente, en contra de la política tradicional. Por ello, el discurso -de antes y el de ahora- es el principio y seguirá siendo la columna vertebral del mensaje al momento de versar sobre las propuestas, pero la narrativa es la composición y matiz de este discurso. En el escenario digital, las insta histories, los snap, los estados de WhatsApp, las historias de Facebook son la más tangible explicación de lo que es una narrativa, puedes ver qué hacen o qué quieren comunicarse las personas sin necesidad de un discurso, para allá vamos, la sociedad red no consume lo que a fuerzas en un speech quieres explicarles; las personas consumen la información que ellos desean. La recomendación para la clase política a la hora de distribuir información, es sencilla: ¡cuéntales una historia!, nárrales quién eres y qué haces en la cotidianeidad. Involúcralos, no intentes hacerlos parte de tu historia, sumérgete en cada palabra en la historia de ellos. Que ellos narren la historia en la cuál tú un día llegaste a ser parte de ella.

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El mejor discurso ahora, es el que las personas dan de ti, con sus palabras, sus códigos de lenguaje y su realidad local. No es al revés. Lo que conoces como “Dilo de una manera que la gente lo entienda” eso es la narrativa, ya nos vemos obligados a esta transición y es prudente que si te dedicas a lo político lo consideres; comenzar con la transición del discurso a la narrativa.

Nos vemos en la próxima entrada.

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