Opinión

¿Puede un “político” bloquearme en redes sociales?

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por  Miguel Ángel Vicente Rentería

Aspectos de una publicación bloqueada en Twitter(Foto: El Debate)

Aspectos de una publicación bloqueada en Twitter | Foto: El Debate

Hace algunos meses, respondí un tuit abierto al público de Fernández Noroña, de quien, a decir verdad, siempre he tenido la percepción de que es un político vengativo, oscuro y sin escrúpulos. Recuerdo que ese tuit tuvo algunas 20 respuestas, nada del otro mundo. Pero sí fue suficiente para que Noroña se disgustara por cuestionarlo, me confirmara lo que pensaba sobre su actitud y me bloqueara de esa red social.

Desde entonces, ya no sé qué onda con él. No sé de su trabajo, no sé de sus acciones, nada. Si bien es cierto que no soy de su distrito ni de su ciudad, y que tampoco voté por él, no deja de ser un diputado que vota temas que como ciudadano mexicano me preocupan. 

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Algo similar sucede en Sinaloa con algunos diputados y funcionarios que, al primer comentario cuestionando su trabajo, bloquean al ciudadano de sus plataformas digitales y borran las críticas, dejando solo los aplausos y reconocimientos. 

Y es que las redes sociales se han convertido en una fuente de información para la ciudadanía y un espacio donde la discusión pública se desarrolla diariamente. Un hábitat en el que se informan, comparten, critican y defienden las ideas. Es imposible pensar que solo sirve para la promoción de política personal y que las solicitudes de rendición de cuentas no se van a hacer presentes. 

Y además de ser una actitud infantil e inmadura por el político en cuestión, evidencia su falta de empatía en querer resolver los problemas reales, refugiándose en los likes y comentarios de los pocos o muchos que le reconocen su trabajo. 

Esta idea no es una ocurrencia, este debate ya se ha dado en todo el mundo, y pronto le va a dar la justicia a la transparencia y a la rendición de cuentas de la clase política. 

En Europa, por ejemplo, se reformó el Art. 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, donde dice que toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas. Priorizando el internet y las redes sociales como el principal medio para ello.

En Estados Unidos, la Corte dejó claro que Twitter es un foro público en el que los políticos pueden controlar el espacio interactivo que se corresponde con su cuenta, pero que debe estar abierta en general, ya que una cuenta calificada de foro público es toda aquella usada por alguien que desempeña un cargo público.

En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación también declaró que los servidores públicos que tienen cuentas en redes sociales en las que difunden sus actividades oficiales no pueden bloquear a los ciudadanos que usan esas plataformas para emitir comentarios o críticas severas a su actuar.

Es decir, cuando dejen de ostentar un cargo público, pagado por el erario público, pueden hacer de su cuenta lo que quieran y bloquear a todo mundo si así lo desean.

Pero mientras sigamos pagando su nómina con nuestros impuestos, eso no debe de seguir pasando. 

Nos vemos en la próxima.

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