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Opinión

Una consulta a favor de la democracia

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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El día de ayer se llevó a cabo la primera consulta ciudadana en México, un hecho muy politizado, tristemente, mal empleado y para lamento de unos y fortuna de otros, despreciado por la ciudadanía. La consulta como tal, independientemente del tema a cuestionar, por sí sola es un acontecimiento histórico para el país, México se suma con ello a las naciones más vanguardistas en temas democráticos, como Suiza o Dinamarca que lideran la lista de los países con democracias más plenas en el mundo. Las consultas ciudadanas o consultas populares son una herramienta que ayudan a las naciones a sensibilizar la importancia del voto, y a dar ese salto entre las democracias representativas a las democracias participativas, una transición que desde el 2018 nuestro país está viviendo y que lo podemos apreciar con las votaciones más históricas en cuanto a participación, no solo en las elecciones presidenciales, sino también en las estatales. 

Desde la perspectiva participativa, las consultas son buenas, necesarias, tal vez, para consolidar a las democracias; sin embargo, el mal uso de ellas hace que las personas en lugar de sentir ese sentimiento nacionalista de participación, rechacen este recurso para manifestar sus opiniones, como es el caso de la consulta popular que tuvimos ayer en el país. Independientemente del resultado, México convirtió este ejercicio en un evento fugaz, lo que pudo ser un gran avance para la democracia terminó en un hecho desairado, y eso, porque tuvo un manejo faccioso desde el principio, se empleó mal, se politizó y se promovió desde el odio y la visión política de un partido de manera ambiciosa y cruel. Porque técnicamente, a pesar del resultado, la consulta no obliga ni a la Fiscalía ni a la Procuraduría, ni al Poder Judicial a tomar cartas en el asunto a tratar, jurídicamente es obsoleta, los promoventes mayores dejaron pasar esta oportunidad anticipando que todos piensan como ellos. Por ello, a pesar de que se quiere responsabilizar al INE de la poca participación o del fracaso de esta consulta, más bien considero que es atribuible a que este primer ejercicio de democracia directa tan valioso, se usó como propaganda política y que la ciudadanía, no se prestó del todo, pero sí sirve, por ejemplo, para que el partido promovente o el presidente, en este caso, que es quien envió la solicitud de la consulta, conozca el censo gratis de su voto duro a nivel sección electoral, es decir, las personas que van a votar por apoyo a su petición. A pesar de todo y de lo que pase a partir de hoy con el supuesto juicio a expresidentes, podemos afirmar que México ayer dio un gran paso en nuestra democracia, estábamos atrasados en América Latina porque de todos los países que integran el continente, que gozan de democracias plenas, México no figuraba con esta herramienta de participación ciudadana. En marzo del 2020, viene otra consulta, en esta la moneda se va a voltear, será la revocación de mandato del presidente, y la oposición tendrá la oportunidad de movilizar a sus huestes para pedir que renuncie el presidente, mientras que el oficialismo con los datos de ayer, podrá operar para que López Obrador continúe en la presidencia y no solo eso, que incluso extienda su periodo.

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Ayer dimos paso a nueva forma de hacer política en nuestro país, menos representativa y más participativa, es bueno, habrá que cambiar nuestra visión de la política y jugar con estas nuevas reglas. Que sea como es el título de mi columna semanal “Por el Bien de la Democracia”.

Nos vemos en la próxima

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