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Opinión

‘Unos cuantos piquetitos’

POR EL BIEN DE LA DEMOCRACIA

Por Miguel Ángel Vicente Rentería

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audima

Las desgarradoras historias de las mujeres de Afganistán nos hacen recordar una pintura que en el año 1935 Frida Kahlo mostró al mundo. En ella, ilustraba a través del arte la violencia machista de la que era objeto, entre otras cosas, por su esposo, Diego Rivera. Esta inspiración llegó a la artista mexicana producto de una noticia que leyó en los periódicos de esos años donde un hombre asesinó a su mujer, días después en los tribunales se defendió el acusado afirmando que sólo le había dado “unos cuantos piquetitos” a su mujer, título que después Frida asignó a su obra. Según la versión oficial de la Policía, esos “piquetitos” fueron 20 puñaladas, aún así, este resultó libre. Kahlo inmortalizó en óleo este atroz suceso, no dejó nada a la imaginación. Está por demás describir la imagen, pero podemos pensarlo con leer la escena cruel de este delito.   En aquel entonces, en los años 40 de México, los crímenes hacia las mujeres por el hecho de ser mujer eran catalogados como crímenes pasionales con sentencias absurdas, lejos estaban de ser tipificados como feminicidios con las condenas que hoy se tienen. Y a pesar de esto, nada de lo de antes, está tan alejado de la actualidad, sobre todo si nos situamos en países donde las mujeres sufren sistemáticamente por los hombres, donde la violencia sobre este género está normalizada y forma parte de una doctrina o de la misma cultura, como es el caso de las mujeres afganas. Si bien es cierto, la pintura de Frida, no representó literalmente un abuso físico por parte de Diego Rivera, sino que iba más allá con su obra, la representación del escenario de este asesinato también plasmaba la impotencia y el dolor que sintió la artista cuando se enteró de que su esposo mantenía una relación con su hermana, y que, de cierta manera, con piquete a piquete la iba hiriendo, no de manera física tal vez, pero sí piquetes psicológicos. Con esta metáfora manifestaba cómo miles de mujeres como ella eran asesinadas poco a poco, como en la actualidad, muertas en vida, acuchilladas con la indiferencia con la que hemos vivido ante la violencia doméstica, la violencia verbal y cotidiana que ejercemos los hombres sobre las mujeres, con nuestra cultura machista y, por supuesto, los feminicidios. Unos cuantos piquetitos fue el producto de un proceso crítico y de una propuesta artística verdadera de Frida. Nos presenta, como solo ella podía hacerlo, un ejemplo de que la vida de las mujeres está llena de injusticias y de dolor. Esta obra nos obliga a reflexionar sobre el mundo que vivimos, sobre los potenciales homicidas que somos los hombres. De la violencia medieval que se ejerce y que hasta estas fechas en ciudades como Kabul son productos de una mentalidad tradicionalista. Donde no hay leyes ni justicia, solo costumbres y la voluntad machista de hombres embrutecidos por 30 años de guerra que se justifican en el nombre de un poder supremo para ejercer violencia sobre las mujeres. Nos horroriza ante una realidad internacional que nadie puede negar. Los medios de comunicación, las infografías en Instagram, las historias, nos aleccionan sobre las realidades fuera de nuestro círculo que parecieran de película, pero que son reales, que una mujer a kilómetros de distancia padece. 

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A 86 años del asesinato de esta mujer que impulsó a Frida Kahlo a pintar esta dolorosa obra, se repite la historia. Nada ha cambiado, ni nosotros, ni el mundo.

Nos vemos en la próxima.

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