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Mis cumpleAÑOS nuevos

Per saecula saeculorum

La ventaja de ser un espécimen que se dio en el mundo por amor y casualidad a principios de enero es que toda la vida me he podido jactar de festejar de un jalón la Navidad, el Año Nuevo y mi cumpleaños y aún así salirme con la mía de recibir regalos diferentes porque gracias a Dios el grado de separación entre esos días es lo suficientemente amplio para dar espacio a otras cositas, nada que "De Navidad y cumpleaños". Habiendo dicho esto, abro mi columna de la siguiente manera:

Cumplo treinta mañana y no pudiera estar más contenta .... la verdad que sí pudiera estarlo, ya que todas las personas que me conocen saben que adoro los regalos, a veces he estado al grado de exigirlos si van a ir a mi casa, como decían mis ancestros "A felicitar a los amigos hay que llegar tocando su puerta con las patas" (lo que indicaban que seguro traías las manos ocupadas con el regalón, el vino o la botana). Y eso me parece simplemente sensacional, aunque sea una cochinada, una cosa cotidiana, lo más práctico del mundo, una banalidad, un detalle, un recuerdito, puede llegarme a encantar y hacerme la noche (Con decirles que mis regalos favoritos de la Navidad una vez fueron un alicate para las uñas y este año un cuchillo para picar carne y verdura). Podrán darse cuenta que no soy exigente si no fácil de complacer y eso me llena de emoción, ya que alrededor de mi vida sigo dando la oportunidad de que las pequeñas cosas de ella me emocionen, me sorprendan, me diviertan y me den la oportunidad de tener el humor para reírme como loca ante la más grande idiotez que se me presente enfrente, si no es que la invento yo. Creo que estos nuevos 30's y yo nos vamos a llevar muy bien, siento que los he estado esperando con ansías locas como si trajeran bajo el brazo cosas que ya hacía o que ya sabía, como prácticamente lo que he venido haciendo siempre: Lo que me da la gana (pero bueno, eso, bien, lo he aprendido de mi madre). Tendré 30 años en unas 24 horas y con más razón con esos 30 motivos podré seguir haciendo lo que me provoque la vida a hacer o no hacer: Empezar las dietas los miércoles o abandonarlas por completo, dejar de correr y de hacer ejercicio y resignarme que mis huesos son de vidrio y mis rodillas las debí haber devuelto el día que nací, probablemente junto con mi ansiedad, mi desesperación y mis imparables ganas de comerme las uñas por el ocio, podré seguir interrumpiendo a la gente en sus conversaciones, hablando sin parar, y callándome solo cuando me canso o se me seca la boca, estoy segura que seguiré siendo imprudente, impulsiva, lunática y hasta loca, extremista, truncante, sabelotodo y más pero confío que cuando me equivoque tendré más ganas de cambiar o de enmendar mi error porque eso se siente desde hace tiempo, seguiré agarrando más mañas a la hora de exigir buen servicio, o llegar a un lugar nuevo, al momento de pedir mi comida con toda la rareza imperativa con la que lo hago, y obviamente procuro seguir teniendo problemas con las únicas que tengo problemas en la vida, a quienes nunca toleraré, ni querré, ni aceptaré jamás: las semillas de limón. Estoy dispuesta a crecer como lo he estado siempre, he aprendido a ahorrar y a despilfarrarlo todo, a cocinar porque me encanta la comida, a escribir como la gente decente y a no cambiar las "Q's" por las "K's" para no sentirme asesina de la ortografía (aunque la aniquilo de otras maneras), he aprendido a prueba y error a moderar mis compras, mi ganas de inmersarme en el consumismo y a darme cuenta que lo que gano, no es lo que puedo comprar, porque también tengo que vivir, he aprendido a manejar sin odiar tanto a los peatones que nunca van a cruzar la calle por donde deben, he asimilado y puesto en práctica que siempre debemos seguir adelante, movernos para enfrente y jamás quedarnos atorados, la tristeza se siente igual a los 20, a los 30, a los 40, a los 70 y a los 90, así que más vale acelerarle antes de que se quede postrada, me he dado cuenta que no puedo cambiar lo largo de mis piernas, ni el ancho de mis muslos, mucho menos mis caderas o el tamaño de mis brazos, les he tomado bastante cariño y ya no pienso en cambiarlos, he aprendido que el equilibrio es la clave de todo, del trabajo, de la diversión, de la familia, y hay que saber tener prioridades porque de nada sirve tener montones de uno si se carece del otro, me he dado cuenta fácilmente porque soy "Iluminada" (como me dice mi mamá cuando lo que realmente quiere hacer es burlarse de mi y de mi complejo de "superdotada cerebral") de que la vida no espera, te arrastra, te empuja, te lleva, no baja la guardia, te embiste, te apura, se acelera y a veces te daña y te engaña y que los años no cambian, ni el tiempo, ni nada, solo agarramos mañanas y nos ponemos trancas, que no es necesario pedir disculpas sobre todo cuando no es tu culpa y a abrazar la idea de que la vida empieza a los 30… y a los 40… y a los 50, y cuando te quedas viuda y cuando se casan todos los hijos y también cuando llegan los nietos y sobre todo cuando se van… en fin, he aprendido que la felicidad siempre esta ahí postrada, dispuesta a chorchear, solo hay que ir a tocarle la puerta e invitarla a que salga a jugar o a beber, no importa que fecha marque el calendario de tu vida. BIENVENIDOS SEAN OTROS 30. ///