Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Místicos

Por: Roberto Valdez Prado

Aunque en el lenguaje coloquial se ha degradado mucho al término misticismo y se usa para designar tendencia o comportamiento misterioso, o insólito o marginal, y a veces decir místico equivale a decir muy creyente o devoto, la verdad es que el misticismo es una actitud filosófica de alguien que admite la existencia de una inteligencia universal, de un orden perfecto en todo el universo, de algo omnipotente presente en todo lo que existe, a lo cual muchos llamamos Dios, y busca la posibilidad de unirse, integrarse plenamente a Él a través de la contemplación, la meditación o la oración.

Esa actitud también puede ser en el sentido religioso. Así, el místico hace suyo este propósito e investiga, profundiza en lo absoluto de todas las cosas, y no se limita a la parte material de la existencia sino que busca en lo no tangible, no visible. Se trata de tener la experiencia de la Divinidad, unirse a ella en conciencia, sentirse parte de ella, no solamente de creer a través de los credos más comunes en donde el objetivo es más bien la Salvación.

El misticismo pertenece, pues, al dominio del conocimiento, no de la creencia, y un buen místico entiende a la parte material del universo y no precisamente tiene que apartarse de los demás ni retirarse a las montañas, templos o monasterios. Para él, el mundo material forma parte integral del mundo Divino y constituye el laboratorio, el vehículo a través del que puede elevarse hacia Dios, aun viviendo al lado de sus semejantes y asumiendo sus deberes y vida como ciudadano común.

En lo profundo de casi todas las religiones hay misticismo, así podemos hablar de místicos cristianos, como San Juan de la Cruz, Santa Teresa o San Ignacio. Igual hay místicos musulmanes, judíos o cretenses.