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Mitos de la adolescencia

UN CAMINO AL CRECIMIENTO

Le resulta muy interesante analizar la etapa de la adolescencia desde una perspectiva un tanto proactiva, es decir, sin ánimo de satanizar ni tampoco de ver a los chicos y las chicas con mirada aterradora. La adolescencia, en efecto, puede ser una etapa que no resulte fácil para quienes conviven con el adolescente, sin embargo, es también una etapa de grandes retos y preparación para una vida adulta más sana y más resuelta. En el estudio de lo que ocurre a lo largo del crecimiento del ser humano, desde las ciencias de la sicología del desarrollo, la sicología cognitiva y la neurobiología, se ha podido deducir que mucho de lo que se dice de los adolescentes en realidad son mitos; estos mitos se han ido formando ante la ignorancia de lo que realmente ocurre en el cerebro y de cómo funciona. Hoy, gracias a los avances en tecnología, se ha podido ver un cerebro humano y darle seguimiento a lo largo de su desarrollo. Asimismo, se sabe de la producción de neurotransmisores y hormonas que el cuerpo produce y su efecto directo en la conducta. En primer lugar hay que saber que la adolescencia es una etapa que tiene un potencial enorme para la sana maduración de la persona y para su incorporación a la vida adulta de una manera más sana y más fácil. La adolescencia es un período increíblemente formativo de la vida. Uno de los mitos de esta etapa es que el adolescente se ve bombardeado por las hormonas y estas lo "vuelven loco", no obstante, aún cuando es verdad que aumenta la producción de hormonas no son ellas las que ocasionan los cambios en los adolescentes, sino los cambios en el desarrollo de su cerebro, que son naturales y saludables. Desde los 12 hasta los 24 años, los cambios que se dan en el cerebro no se parecen a ninguno otro en la vida de una persona y dado que el cerebro influye en la mente y en la conducta, el adolescente comienza a cambiar en sus actividades mentales: diferente manera de razonar, de recordar, de pensar, de tomar decisiones, de relacionarse. En este período se dan cambios en los circuitos fundamentales del cerebro que marcan la diferencia entre la infancia y la adolescencia y así estos cambios van produciendo nuevas cualidades en la persona. Estas cualidades son: la búsqueda de gratificación en experiencias nuevas, un incremento de la intensidad emocional, la necesidad de pertenecer y el cambio de la familia por los

amigos y la exploración creativa. Un adolescente actúa buscando gratificación sin medir los riesgos, a veces con la intención de pertenecer, pero también por vivir la intensidad del momento. De como se vivan estos años de la adolescencia, dependerá cómo se viva el resto de la vida. Otro de los mitos sobre este período de la vida es que los adolescentes son inmaduros y que solo hay que esperar a que maduren. Esto restringe mucho la visión a los adolescentes, ya que nos perdemos de ayudarlos y acompañarlos para que se conviertan en personas maduras, si sólo pensamos que el tiempo los hará madurar, no apoyaremos y aprovecharemos sus cualidades en ese momento para ayudarlos a seguir formándose. El que un chico o una chica adolescente desee probar los límites de sus padres es perfectamente normal; no obstante, es formativo y responsable que al chico se le pongan límites. Otro mito más es creer que en el crecimiento durante la adolescencia el chico necesita pasar de la dependencia de los padres hacia la total independencia, ¡nada menos cierto! Es verdad que el joven tiene un fuerte impulso hacia independizare de sus padres, pero eso no significa que pueda a esta edad con la independencia de ellos. En realidad, el cambio sano se hace a través de la interdependencia, que ayuda al niño a seguir confiando en sus padres, a saber que cuenta con ellos, pero al mismo tiempo a saberse otra persona que puede lograr por sí mismo lo que en otro momento no había descubierto que podía. La adolescencia es un tiempo esencial de intensidad emocional, de exploración natural, de implicación social y de gran creatividad. En la medida en que veamos a los adolescentes con otros ojos, sabiendo lo que están viviendo y lo que ocurre en su interior, en esa misma medida nuestro trato será diferente hacia ellos y de una mejor manera podremos acompañarlos.