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Morir cerca

JAQUE MATE

Solo muere lejos el que en su propia casa se persuade que está lejos su muerte.

Quevedo

Estaba lejos cuando me enteré de la muerte de José Emilio Pacheco. La noticia me sorprendió como a tantos lectores y admiradores. De lejos vine pensando en su obra y en su generosidad personal. ¿Por qué tenía que morir tan cerca estando yo tan lejos?

Lejos se ve el 1971 en que Pacheco publicó mi primer artículo en el suplemento cultural de Siempre! Yo tenía 17 años. El texto usaba entrevistas de mis compañeros de la Prepa para contar lo ocurrido días antes en la trágica marcha del 10 de junio, jueves de Corpus. Lejos está el momento en que lo encontré en Canadá cuando él era profesor de literatura en la Universidad de Toronto y yo estudiante de filosofía en York. Bien se acordaba, me dijo, de aquel artículo que le había publicado a un adolescente años atrás. Lejos están los tiempos en que yo le publiqué artículos en los anuarios de la Encyclopaedia Britannica. Cristina Pacheco me recordaba recientemente que ella llevaba esos artículos e iba a después a cobrarlos.

José Emilio es (sí, en presente) un escritor inquietante, de esos que exigen atención y participación del lector. Morirás lejos y Batallas en el desierto son narraciones desconcertantes y brillantes. Su poesía es austera y precisa. Pacheco nunca fue afín a los adjetivos ni a la emotividad fácil. Sus versos los depuraba una y otra vez hasta dejarlos casi desnudos. Quizá por eso es uno de los escritores más alabados de México, pero no uno de los más leídos. "Minuto enigma irrepetible" diría él enigmáticamente.

"En la feria de vanidades de nuestra República Literaria, José Emilio Pacheco es el autor incómodo –escribía Vicente Quirarte hace años en La Jornada Semanal–. La versatilidad de su trabajo lo hace indefinible; no concede entrevistas, casi nunca presenta sus libros, se niega rotunda y violentamente a responder encuestas de temas sobre los que se espera el escritor sepa todo… José Emilio Pacheco es uno de nuestros grandes escritores porque es el más inseguro de todos."

Su mundo era eminentemente literario. Vivía inmerso en los libros, sus amigos eran escritores. Se encerraba en su castillo de la pureza, castillo al fin aunque quizá distinto al que describió en el guión que elaboró con Arturo Ripstein.

El viernes 24 de enero escribió su último artículo, una entrega de la columna "Inventario" para la revista Proceso que firmó, como siempre, sólo con sus iniciales, JEP. "La travesía de Juan Gelman" reflexionaba sobre la manera en que la literatura mexicana y la argentina se han nutrido mutuamente y cómo podrían haberlo hecho más. "¿Existirá una palabra para la nostalgia de lo que no fue y estuvo a punto de ser?" se preguntaba en el inicio para concluir: "'Argentino hasta la muerte', Juan Gelman, por sus veinte años de vida y de trabajo aquí, deja también en la poesía mexicana una huella radiante que no se borrará."

El mismo día que concluyó ese texto Pacheco, escritor hasta la muerte, sufrió una caída y se dio un golpe en la cabeza. No parecía algo serio. Se acostó a dormir, pero ya no despertó. Fue hospitalizado. Los médicos consideraron una intervención quirúrgica, pero aunque quizá le hubieran prolongado la vida lo habrían dejado probablemente en estado vegetativo o sin pleno uso de sus facultades. "Yo nunca hubiera aceptado –dijo Cristina–. Hubiera sido la prueba de desamor más grande."

Cristina le dio así a José Emilio la mayor prueba de amor: lo dejó partir en libertad. El dolor es para ella, que tendrá que aprender a vivir sin él. Pero cuando menos José Emilio murió cerca, quizá porque nunca pensó que en su propia casa estaba lejos la muerte.

SEEGER

Fue el cantante y compositor que le puso el "shall" a "We Shall Overcome" ("Venceremos"), el espiritual negro que se convirtió en himno por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos. El que nos preguntó: ¿Dónde se han ido las flores?" y "¿Qué aprendiste en la escuela hoy, mi niño?". Pete Seeger, el abuelo de los cantantes de protesta, falleció este 27 de septiembre a los 94 años de edad.

Twitter: @sergiosarmient4