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¿Movimiento equilibrado?

MI PUNTO DE VISTA

El cambio entre Tomateros y Águilas generó más comentarios en las reuniones de café que en las redes sociales. Digamos que tampoco surgieron en cascada los comentarios tradicionales de "quién gana, y quién pierde" en un movimiento de esta naturaleza.

Aquellos que apuestan al futuro, calificaron de un pésimo movimiento del club Guinda; los que disfrutan el presente, aplaudieron.

Cada uno tiene sus argumentos y razones. Por ejemplo, quienes consideran que Culiacán "pierde", lo atribuyen al hecho de que Óscar Robles es un hombre con experiencia y extraordinario guante. ¿Pero cuántos años podrá brindarle a Tomateros con ese nivel que le conocemos, cuando coquetea con los 40 abriles?

Es cierto que el tijuanense posee esa versatilidad para desenvolverse en cualesquier posición del infield, principalmente en la antesala y el short, pero ¿le dará a la organización los resultados defensivos que podría brindarle un pelotero con 10 o 15 años menos?

Yo me quedo con los que disfrutan el presente, porque a Culiacán le urgen resultados. Hablo de un título, y no de superlideratos que sólo quedan como estadística. Pero respeto la opinión de quienes consideran que el cambalache no resultó parejo.

Cerrador. El otro elemento que viene es Óscar Villarreal, próximo a cumplir 33 años y con un brazo más caliente que el clima de las dos plazas donde ha jugado en el Pacífico: Hermosillo y Mexicali.

La llegada de Villarreal tiene más razones de peso y justificación. No quiero decir con esto que la de Robles no la tenga.

En las últimas dos campañas la organización Guinda no ha tenido ese cerrador —al menos nativo— que imponga respeto e inspire seguridad.

Desde la salida de Luis Ignacio Ayala, y más atrás elementos como Salomé Barojas, Antonio Pulido, Aurelio López y el "Cañón" José Juan López, ese ha sido el talón de Aquiles del club, que se ha visto obligado a recurrir al material de importación.

En 2012-2013, para no irnos muy lejos, no se tuvo esa arma tan importante para salvaguardar los partidos apretados. Al cubano Amauri Sanit lo convirtieron en abridor, luego de que un año antes fue el especialista en salvar partidos. Es cierto que se ganó a un excelente inicialista, pero se destapó un hueco para tapar otro.

El invierno pasado se experimentó con tres importados, sin que ninguno pudiera sumar más allá de seis rescates, cifra que alcanzó Marcus Hattley.

Carrera. Villarreal comenzó a ser tan efectivo como letal en esa misión de cerrador después de cuatro campañas en Mexicali.

Y en los últimos dos campeonatos el hombre ha sido más dominante que la mujer de uno en casa. Esos 36 rescates en los últimos dos torneos emparejan la balanza en la transacción. Esto permitirá a los Tomateros a cubrir con material extranjero otras posiciones en las que se han visto en desventaja.

Además, es más importante tenerlo de aliado, que de enemigo. Óscar y sus rectazos le hicieron mucho daño a la ofensiva Guinda en las últimas campañas. El hombre se volvió un "Pancho" Campos, pero en otra faceta. Recordemos que el guaymense tenía esa facilidad para vencer a Tomateros como Óscar para cerrarle los caminos en juegos con diferencia mínima de tres carreras.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.