Opinión

Mucha inversión, malos resultados

MAZATLÁN

Por: EL DEBATE

Anivel local muchas escuelas están trabajando en condiciones deplorables. Basta con darse una vuelta por los planteles de las periferias de Mazatlán para darse cuenta de lo precaria que es la condición de la infraestructura educativa. Es mucho el dinero que se invierte en la educación, sin embargo la mayor parte de este recurso no se refleja en una mejor calidad ni de las instalaciones ni de la enseñanza.

Según la Secretaría de Educación Pública, a nivel federal 96.66 por ciento del presupuesto educativo se va al pago de prestaciones del personal, como son los salarios, seguridad social, subsidios, ayudas de carácter social, así como al fondo de pensiones y jubilaciones. En ese 96.66 por ciento también se incluyen los gastos en papelería y equipos de cómputo. Esto quiere decir que solamente el 3.34 por ciento de los recursos va la ampliar y modernizar las escuelas.

Es por ello que vemos como los planteles se van deteriorando año con año y cómo los padres de familia han tenido que ir cubriendo necesidades básicas con las famosas cuotas "voluntarias" para mantener los salones de sus hijos en condiciones mínimas para que se de el aprendizaje.

En el papel, este año el gobierno federal acomodó el presupuesto de egresos para que llegaran más recursos directos a las escuelas, sin embargo esto no se ve. Los rezagos son muchos y la inversión que se requiere es mayor pero el problema no es cuánto se gasta sino en qué se gasta, es decir, no se puede mejorar si el 96.66 por ciento del recurso se va a salarios y prestaciones.

México es el país que más gasta de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sin embargo estamos entre los peores en materia de resultados educativos y tenemos los más altos índices de jóvenes que no estudian ni trabajan. Se requiere empezar a revertir esto desde cosas tan sencillas como dotar a las escuelas de mejor infraestructura y aplicar todos los aspectos positivos que trae la reforma educativa, que no quede en letra muerta.