Opinión

Nada nuevo. Los tiempos de traiciones llegaron, como en todo final de sexenio

EN EL BLANCO

Por  Fernando Zepeda

Palacio de Gobierno de Sinaloa (foto temática).(Debate)

Palacio de Gobierno de Sinaloa (foto temática). | Debate

Los tiempos. Las traiciones están aquí. Y no es nada nuevo. Cada administración estatal en su recta final vive que algunos salen en busca de sus propios intereses y sus particulares intereses. Y no está mal. Es propio de la naturaleza humana. Los exgobernadores lo vivieron en su momento. Algunos, de una forma y otros en otra. Pero lo vivieron. Hay que entenderlo y aceptarlo. Y quien no lo entienda, entonces está destinado a amargarse la existencia. Quirino Ordaz Coppel, el gobernador, está en la recta final de su administración. En la misma que vivieron Mario López Valdez, Jesús Aguilar Padilla, Juan S. Millán y Francisco Labastida, por citar a los exgobernadores más recientes. Quirino entiende perfectamente lo que está pasando... Y lo que viene también. La formación de Quirino y su forma de ver las cosas, lo mantienen tranquilo. Pragmático y ejecutivo en sus decisiones, ve el proceso electoral como una acción que les corresponde a los partidos políticos. Y él, como gobernador, estará hasta el final en lo suyo. Desde el primer día en que asumió el cargo de gobernador, Quirino tenía claro que era un vuelo con aterrizaje incluido. Quirino seguirá como siempre, después de la entrega de su Gobierno, viviendo como todos los ciudadanos. Ni más ni menos. El poder no le ha obnubilado. Mucho menos ha provocado que pierda el piso. Es el mismo de antes de asumir la gubernatura, y seguro así será después de dejarla.  

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Juan Alfonso se queda. La invitación estuvo presente. El interés, igual. En el momento de las reflexiones y de tomar las decisiones, Juan Alfonso Mejía decidió mantenerse como secretario de Educación Pública en Sinaloa. El nombre de Juan Alfonso se barajeó entre los aspirantes a convertirse en candidatos a diputados locales por uno de los distritos de Mazatlán. Ahí permanecía su nombre por invitación de integrantes de varios grupos políticos. Pero la balanza se inclinó a permanecer como titular de la SEP en Sinaloa. Sencillamente porque en estos momentos y los meses por venir, su presencia ahí es más que necesaria. 
Se va. Rosa Elena Millán se lanzará a la aventura de integrarse a un nuevo partido político. El Fuerza México. Al parecer se convertirá en su candidata tal vez a la gubernatura. El Partido Fuerza México, de nueva creación, necesita, le urgen votos. Y Rosa Elena al menos le garantiza algunos. La exdirigente estatal del PRI y exfuncionaria estatal, donde recibió la oportunidad en varios cargos, decidió lanzarse a la aventura. Legítima su decisión. Habrá que ver cómo se acomoda.

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Inamovible. La síndica procuradora, Elsa Bojórquez, anunció que la mayor parte de las 62 observaciones que se realizaron al Instituto Municipal del Deporte no fueron aclaradas. Con menos que eso, otros exfuncionarios municipales fueron fulminantemente despedidos por el alcalde Luis Guillermo Benítez. Y no solo eso, defenestrados ante la opinión pública. Pero el caso del titular del Imdem, Humberto Álvarez, se cuece aparte. Parece que quien lo protege es tan o igual de poderoso que el mismísimo alcalde. Y que no valen pruebas de corrupción. Tampoco señalamientos directos. Menos las 62 irregularidades encontradas y no aclaradas. La síndica turnará el expediente al Órgano Interno de Control para el seguimiento de las denuncias e irregularidades encontradas. ¿Y qué creen que pasará? Seguramente nada. Y mientras la impunidad sigue siendo el sello distintivo de la administración municipal morenista, los regidores siguen durmiendo el sueño de los justos, cuando pudieran asumir una actitud más responsable.

 

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