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Nancy Farmer

EL ARTE DE NOVELAR

En un futuro no determinado, nace un país entre México y Estados Unidos llamado Opio, o País de los Sueños, que resuelve el problema de los migrantes y del tráfico de drogas. Es una franja de arena, montañas y tierra fértil, que se localiza en Arizona, en la sierra de Ajo, pasando la frontera. Allí se siembra opio y se procesa.

Esto lo hacen miles de migrantes llamados eejits a los que se les ha colocado un implante en el cerebro que los convierte en zombis programados para trabajar largas jornadas sin equivocarse. Hay coros de niños eejits que cantan sin error y servidumbre que siempre hace lo mismo. Mateo Alacrán, el Patrón, un viejo de más de ciento cuarenta años, es el que manda y es como el dueño de Opio. Sobrevive gracias a sus clones, que cada vez que necesita un órgano nuevo matan a uno. Es lo que va a enfrentar Matt, el noveno clon, en la novela El estigma del alacrán, de Nancy Farmer, publicada por Planeta en 2014.

Nancy Farmer, nacida en Phoenix USA en 1941, creció en el sur de Arizona en constante contacto con México; por eso conoce perfectamente el espacio donde mueve sus personajes. Con un estilo depurado y emocionante, nos cuenta cada una de las estaciones por las que debe pasar Matt hasta la madurez. La percepción del espacio agreste es precisa lo mismo que cada uno de los momentos en que Matt, que es marginado por ser clon, debe superar para conseguir que lo respeten. Hay una niña, María, que lo conforta con su cariño; hay un niño, Tom, que cada que puede lo pone en su sitio, el de clon, que se equipara a una bestia y que poco tiene que ver con los humanos. El Patrón trata bien a Matt, quizá porque un día deberá tomar algo del chico para sobrevivir; incluso el chico siente gran afecto por él. El estilo de Farmer es sobrio y consigue que el lector se comprometa y la siga.

Hay un reparto en las nacionalidades de los personajes que indica que la autora no se engaña en relación a la responsabilidad que en la actualidad, tanto mexicanos como norteamericanos, tienen en el trasiego de estupefacientes: Mateo Alacrán es de un 'polvoso' pueblo de Durango y Mister Mac Gregor de California. Son socios. A lo largo de la novela, Matt descubrirá el origen de la riqueza del Patrón y sus relaciones con países productores de drogas. A sus fiestas, "con más de 200 escoltas", asisten hasta presidentes de repúblicas abastecedoras, lo mismo que personajes encumbrados. El clon se hará preguntas que no todos pueden responder, y será el contacto con la realidad el que lo llevará a enfrentar verdades inesperadas. Farmer imagina una realidad altamente tecnificada con aerodeslizadores, sistemas de cómputo sofisticados, con adelantos médicos importantes, pero también una región donde la injusticia es notable, como si jamás se fuera a acabar. Por ejemplo, se mencionan los coyotes que pasan a los migrantes de un país a otro.

Un día Matt descubre su destino y huye hacia México, que ahora se llama Aztlán. Allí es bien recibido, pero incorporado a un régimen donde deberá aprender principios absurdos en relación al trabajo colectivo. Él, que viene en busca de María que está internada en un convento de San Luis Río Colorado, Sonora, descubre que Aztlán es una dictadura absurda donde los de abajo deben trabajar en exceso para que los de arriba vivan de manera disipada. Por esta época es un chico de 14 años que comprende lo difícil que es la vida cuando se sustenta en la injusticia. Hay mención a costumbres mexicanas, sobre todo a la fiesta de Día de Muertos, con cempasúchil, velas y platillos en las tumbas y, desde luego, a nuestra comida tradicional, donde aparecen frijoles, burritos, mole, birria, tamales, mazapán y las diversas frutas que dan color a nuestra mesa; sin olvidar a la Virgen de Guadalupe, que según la autora tiene todo el futuro por delante, lo mismo que las religiones.

Nancy Farmer es un descubrimiento que los lectores mexicanos deben apreciar. No sólo porque se ocupa de ese espacio en constante movimiento que es la frontera de Nogales con Estados Unidos, sino porque es una autora que sabe simbolizar los grandes problemas de nuestro tiempo en esa zona que cada vez cuesta más definir y que ella conoce tan bien. El estigma del alacrán es una novela no solamente de anticipación, sino de una lacerante realidad que en la actualidad afecta a los latinoamericanos que van en pos del american dream. Su lectura produce un escalofrío que nadie podrá ignorar. Es también una advertencia y una pregunta: ¿hasta dónde nos llevarán las drogas? Productores y consumidores, piénselo al menos una vez.