Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Navidad y fin de año

CAMINOS

Por: Norma Campos

Recién han pasado las fiestas de Navidad y fin de año. A lo largo de varias semanas escuchamos la publicidad que nos invitaba a darles a nuestros hijos y seres queridos nuestro “amor” materializado en forma de juguete, joya, ropa, o demás. Nos invitaba a consumir y a comprar. Por otro lado, si bien nos fue, también escuchamos o leímos alguna invitación a tomar conciencia del verdadero significado de la Navidad, que el amor se regala a través de darnos a nosotros mismos, con nuestra presencia, nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestra mirada y nuestra comprensión.

No es fácil encontrar el punto medio. Lo anterior significa transitar entre el materialismo y el mundo espiritual. El primero se puede tocar, el segundo no. Parecería que un regalo es todo eso que se puede “empacar”, porque es un objeto. Pero el amor no pertenece al mundo material y es por eso que la envoltura del amor tiene muchas formas. ¿O acaso no han sentido como un gran regalo la visita de un amigo, o la ayuda de alguien, o el tiempo que otro nos dedica para hacernos compañía? Todas esas son diferentes “empaques” del amor…? ¿Cómo se puede medir que unos padres han sido “buenos” para sus hijos, o con sus hijos? El oficio.

Queda hoy la invitación a extender el espíritu de estas fiestas a lo largo de todo el 2019. ¿Cómo podemos darnos a nosotros mismos a los demás? Solo si logramos sentirnos bien, felices, satisfechos y realizados, porque nadie da lo que no tiene… Así pues, mis mejores deseos son estos: trabajar en nuestra persona para estar mejor, para sentirnos mejor, para superar todo eso que no nos ha dejado darnos más y mejor. Y entonces sí, teniendo dentro de nosotros, podemos repartirlo.