Opinión

Ni cielo ni infierno

SAPIENZA
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Por: Emmanuel

Las sectas y muchos movimientos religiosos han querido hacer creer al hombre que el infierno y el cielo son lugares ficticios. Dicen que el infierno es un lugar inventado para mantener a raya a la gente con esta idea anticuada. Las personas pensantes dicen repudiar este concepto de la mente humana, pues el hombre, dice muchos credos, no muere espiritualmente, sino se va transformando mediante reencarnaciones en un ser superior o en un ser inferior, dependiendo si su karma (comportamiento) fue bueno o malo, pero la meta a través de las reencarnaciones es llegar al Nirvana, que, como lo explicó el Dalai Lama, es un estado de la libertad del ciclo de existencia, cuando las almas de los hombres son absorbidas por el "alma universal". Esta creencia choca diametralmente con la enseñanza de Jesús en el sentido de que el infierno es un lugar físico de tormento eterno. Sin embargo, una manera de desacreditar esta enseñanza ha sido reinterpretando las enseñanzas de Jesús o desacreditando los escritos de la Biblia. Credos que, como el de la Nueva Era, creen en la reencarnación y niegan el infierno, y aunque no tiene un libro único que fije sus normas, sí tiene partidarios cuyos escritos han marcado el rumbo del movimiento y los cuales influyen en la creencia de la gente. Uno de tales escritores escribió que los pensamientos de Jesús, su hermano, estaban equivocados, pues su cielo no estaba en un lugar lejos ni era un país al que había que tratar de llegar, pues el cielo, escribió, era un estado de la mente. Y proseguía diciendo que Dios no hizo nunca cielo o infierno, sino que somos nosotros los creadores de nuestro propio cielo e infierno, y que el juicio final era una de las ideas más amenazantes. Los conceptos anteriores y muchos otros que proclaman grupos como la Nueva Era, resultan contradictorios, porque por una parte consideran que Jesús ha traspasado los límites humanos para convertirse en un maestro ascendido, y por otra, consideran que pese a ser maestro ascendido, sus enseñanzas están equivocadas. Como las dos cosas no pueden ser ciertas, entonces han desacreditado los escritos bíblicos para negar que Jesús dio tales enseñanzas, y ha sido tanto el descrédito y la estigmatización sobre la doctrina judeocristiana, que muchos la rechazan sin siquiera analizarla. Pero el negar algo no anula su validez.