Opinión

Ni una ventana rota

EN PRIVADO
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Por: Joaquín López-Dóriga

¡Ah qué hubiera sido de mí si yo cantara como él…! Florestán.

Cuando en su toma de posesión, el 1 de diciembre de 2012, Enrique Peña Nieto habló de la reforma energética, como central en su estrategia de gobierno reformista, la reacción mayoritaria no le daba la menor posibilidad. ¡Ardería el país!, aseguraban unos, ¡Es darle la presidencia a López Obrador!, decían otros.

Los opositores a dicha reforma aseguraron que lo impedirían con el apoyo mayoritario del pueblo de México, claro.

Así, avanzaron las primeras reformas: la educativa, la penal, la de la ley de amparo, la fiscal, la financiera, la de transparencia, la de competencia económica, la político-electoral, dejando para el final la de telecomunicaciones y, por último, la más importante, la madre de todas las reformas: la energética.

A lo largo de los primeros veinte meses de gobierno, primero dentro del Pacto por México y luego ya sin él para el tramo final, el presidente Peña Nieto operó vía Miguel Osorio, Luis Videgaray, y Aurelio Nuño.

Largas, larguísimas, desesperantes reuniones donde en público la oposición destejía lo que por la noche y a puerta cerrada había tejido con los negociadores del presidente, pero se avanzaba. A veces con pasos laterales, otros retrocediendo, cediendo y concediendo, pero las reformas fueron saliendo una a una. Mal, bien, regular, se construyeron los acuerdos para sacarlas, hasta que no hubo acuerdos ni pacto: la energética, como antes había sido la de telecomunicaciones.

Pero el objetivo central de la oposición de izquierda era impedir la energética, que ni siendo un común denominador, los pudo unir.

Y al final, de lo que habían anunciado: paralización del país, y amenazado: cierre de ciudades y de carreteras, marchas, bloqueos, plantones, desobediencia civil, tomas de tribuna, cadenas humanas, cercos, nada se cumplió, por fortuna.

Peña Nieto sacó la principal de las reformas, la energética, como las otras nueve, sin una ventana rota.

RETALES

1. TABLE.- En el video de la fiesta de los diputados panistas en Puerto Vallarta, entre otros aparecen varios que buscan ser alcaldes: Juan Carlos Muñoz Márquez, de León; Max Othón Zayas, de Navojoa; Raúl Paz Alonso, de Mérida, y Martín López Cisneros, de Monterrey. Ya tienen material para sus campañas;

2. PÍO.- Pío López Obrador, hermano de Andrés Manuel, será candidato en Tuxtla Gutiérrez, obviamente por Morena; y

3. EXPLOSIVOS.- De altísima explosividad para el INE, las elecciones internas del PRD donde se enfrentan dos fuerzas dominantes: los chuchos y los bejaranistas. La estructura la tienen los primeros que mantendrán el control del partido vía Carlos Navarrete para en cuatro años volver Jesús Ortega y luego regresar Jesús Zambrano y así llevársela, aunque el precio será la fractura.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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