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No es ciencia

SAPIENZA

Una doctrina filosófica llamada naturalismo científico se ha propuesto demostrar que el diseño que se ve en toda la naturaleza no es real, sino sólo aparente. Sin embargo, pese a su nombre, el naturalismo científico nada tiene que ver con la ciencia, pues no puede demostrarse que un organismo que parece diseñado en realidad no lo esté. Tampoco es algo que se pueda reproducir paso a paso en algún laboratorio. Tal postura, por lo tanto, es un acto de fe. A pesar de ello, quienes abrazan esta doctrina se oponen a cualquier postulado que diga que el diseño es producto de una mente. En tal caso, los postulantes del naturalismo científico asumen una postura científica que no tienen, y se oponen a quienes proponen que el diseño es producto de una mente, en este caso, una mente divina. Lo cierto es que ni uno ni otro pueden probar su postura de una manera empírica pues ambas creencias son indemostrables. La pugna, entonces, debería centrarse en cuál de las dos posturas se apega mejor a la realidad.

El naturalismo científico, basado en un proceso evolutivo, expone que lo que existe es producto de un cambio lento mediante el cual los organismos han ido transformándose a partir de otros. Los sistemas metabólicos, los mecanismos, las estructuras vivientes, las relaciones simbióticas, y en general todo cuanto existe en la naturaleza. La creencia teísta, por el contrario, expone que lo que existe es tan complejo que no pudo evolucionar debido a que un órgano, una estructura o un sistema (como el inmunológico o el digestivo) no serían de utilidad sin haber existido completamente formados desde un principio. ¿De qué serviría que la comida llegara al estómago si no existían el páncreas, los riñones o los intestinos para terminar el proceso digestivo? ¿De qué serviría una aleta de pez que se convirtiera en ala de ave si en el proceso intermedio volvería a la criatura muy endeble y sujeta a los depredadores, y por lo tanto menos proclive a sobrevivir? Estas y muchas otras son las preguntas que el naturalismo científico no puede contestar alegando un proceso evolutivo. Y aunque la contraparte del naturalismo científico que atribuye la aparición súbita de todos los organismos a una mente que los diseñó inteligentemente tampoco puede probarse, la lógica hace más creíble esta última postura.