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No hay cacería tranquila

El subsecretario de Gobernación, Roberto Campa, se mostró desenfrenadamente optimista el lunes pasado, en la inauguración del Centro de Atención Integral para Adolescentes (CAIPA) en el municipio de Escobedo, y en el Primer Congreso de Proximidad y Prevención 2014, en el Aula Magna de la UANL.

El funcionario aseguró en los dos eventos que la evolución de Nuevo León en cifras delictivas durante el 2013 fue ejemplar a nivel nacional.

"Hoy lo que se respira, lo que se percibe en la ciudad, es completamente distinto. Hoy tenemos una ciudad que vive con tranquilidad", dijo. "Este cambio se ha dado por un trabajo serio, responsable en todos los frentes, y ésa también es la lección de Nuevo León".

Como muestra de la tranquilidad que se "respira" en el estado, Campa dijo que la madrugada del domingo acudió a una cena con el alcalde de Guadalupe, César Garza, a un restaurante de la colonia Linda Vista y lo hizo sin escoltas, lo que, dijo, no habría sido posible meses atrás porque la situación de inseguridad era distinta.

El excandidato presidencial panalista no ha perdido el candor ingenuo que le hizo pensar que podía ganar la antepasada elección de la mano de Elba Esther Gordillo. Con esa misma inocencia de adolescente ensoñador es con la que respiró la tranquilidad de Monterrey y se atrevió a irse de madrugada a cenar, sin escoltas, en compañía del alcalde guadalupense, César Garza, y si no les pasó nada, es porque Dios es muy grande.

Que me perdone el subsecretario Roberto, pero su escapada de madrugada con el alcalde César no prueba la tranquilidad de Monterrey, lo único que muestra es la temeridad de ambos políticos, si es cierto que dejaron a sus guardaespaldas guardados, que durmieron tranquilos esa noche, sin andar arriesgando la vida para cuidar las vidas de otros. Y prueba, eso sí, que, cuando menos Campa, que fue de los dos desvelados el que habló, no lee los periódicos de las ciudades que visita y vaya que a ésta viene seguido, dicen que de cacería, el tranquilo deporte que el Subsecretario gusta de practicar.

El mismo día que el trasnochado Campa hablaba infundadamente de la ejemplar tranquilidad del Monterrey metropolitano, El Norte reportaba una buena cantidad de hechos violentos con saldos mortales y hasta la demanda de la prelatura católica para que se frene la criminalidad y se proteja a los regiomontanos de los criminales que atentan, precisamente, contra la tranquilidad citadina que, en su desvelo, soñó don Roberto, como en otro desvelo soñó no hace mucho que sería presidente de México.

El lunes, justamente, se publicó aquí mismo que, en lo que va del año, se han cometido nueve asaltos a pasajeros del transporte urbano, con un saldo de 55 personas afectadas, y seis de ellas resultaron heridas a golpes o con armas punzocortantes.

El lunes en que el subsecretario Campa cantaba la paz de Monterrey con entusiasmo delirante, la primera plana de este periódico, que tampoco leyó el excandidato panalista, reseñaba la convocatoria del Congreso local para discutir y enfrentar el problema del "cobro de piso", modalidad extorsionadora que está siendo aplicada por bandas criminales en el transporte urbano metropolitano. Las extorsiones se dan justo cuando pasajeros y choferes sufren una ola de asaltos.

Más novedades mortales ocurridas el mismo domingo que el subsecretario y el alcalde se desvelaban temerariamente, en la alegre inconsciencia de la desinformación: en Juárez hallan a un hombre descuartizado en una maleta; en Cadereyta otro es asesinado por no pagar una apuesta y, también en Juárez, dos hombres son ejecutados por sicarios que entraron, ellos sí que tranquilamente, a la casa de los hoy asesinados.

Más golpes, robos, asaltos, fraudes, pleitos callejeros, secuestros y lo que se haya acumulado en los saldos mortales después de la visita del subsecretario Roberto Campa, que ahora sabemos por qué perdió la elección presidencial: porque no sabe en qué mundo vive.

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