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Opinión

No parece que escondan algo

Por: Carlos Marín

El caso del preparatoriano es un rosario de misterios, el mayor lo que el muchacho vivió entre su detención, hace dos martes, y su aparición, el domingo siguiente.

Reconstruir cinco días de su vida es clave para saber qué le pasó a qué ocurrió con Marco Antonio Sánchez Flores.

Otro desaparecido, el policía Ubel Mora Gallardo (cuyo paradero durante ¡nueve días! también se ignora y de quien su búsqueda en Guerrero generó un capítulo conflictivo e igualmente intrigante), se presentó campante ayer (lo habían hecho sus otros tres compañeros implicados en el incidente) ante la Comisión de Derechos Humanos capitalina.

¿Por qué se fue y por qué regresó este policía, acusado y juzgado (con los demás) en el vecindario cibernético como autor de una “desaparición forzada”?

Ante la imposibilidad hasta hoy de que el joven testifique (su madre dice que lo reconoce solo físicamente porque se comporta como un “demonio”), aumentan los puntos suspensivos de la trama pero SE desvanece la sospecha de una demoniaca conspiración policiaca para pudrirle la existencia a Marco Antonio.