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Opinión

Brújula del Aprendizaje

COMPROMISO EDUCATIVO

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Por Nora Valenzuela

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Hace un par de días que he revisado con minuciosidad el Proyecto conocido como OCDE Futuro de la Educación y Competencias 2030. En el marco de las sociedades y economías del siglo XXI y los grandes retos que enfrentan, la educación es parte fundamental de la respuesta; razón por la cual el Proyecto se configura, en una primera fase en 2019, con el objetivo de identificar las competencias que los estudiantes necesitarán para tener éxito en el siglo XXI. En una segunda fase, los países identificarán los tipos de profesores que mejor pueden apoyar el desarrollo de estas competencias, así como las mejores formas de gestionar el cambio en las pedagogías, evaluaciones y entornos de aprendizaje. La OCDE es la Organización para el Crecimiento y Desarrollo Económicos, que agrupa a 36 países miembros con la misión de promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas en el mundo. México forma parte de esta Organización desde 1994, y un antecedente relevante en relación con la política educativa en nuestro país es la evaluación PISA, que se llevó a cabo por primera vez en 2000 y la evaluación TALIS, en 2013. La prueba PISA, por su siglas en inglés de Programme for International Student Assessment (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), impulsado por la OCDE, mide la capacidad de los jóvenes de 15 años para utilizar sus conocimientos y habilidades en lectura, matemáticas y ciencias para afrontar desafíos de la vida real. Por su parte, TALIS, por sus siglas en inglés de Teaching and Learning International Survey (Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje) es el programa que analiza el trabajo y las actitudes de los profesores, el entorno de aprendizaje y el papel de los directores de los centros educativos, así como la formación inicial de los profesores. Los resultados de ambas evaluaciones, así como los hallazgos de muchos otros programas de esta Organización en sus países miembros, sustentan el Proyecto Futuro de la Educación y Competencias 2030. Según afirma Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias y Asesor Especial del Secretario General de la OCDE en Política Educativa, “gracias a nuestras mediciones e indicadores internacionales, los países pueden ver qué se puede hacer en materia educativa y fijar unas aspiraciones realistas acordes con los objetivos alcanzados por los líderes mundiales en educación. Las encuestas PISA ponen de relieve grandes diferencias en el progreso realizado por los distintos sistemas educativos a la hora de dotar a los alumnos con las competencias de pensamiento crítico y de resolución creativa de problemas. Mediante TALIS, intentamos reforzar la profesión docente e idear entornos de aprendizaje más innovadores que tengan en cuenta las nuevas pedagogías que formarán a los alumnos del siglo XXI”.

El Proyecto inició con la revisión de la Definición y Selección de Competencias: Fundamentos Teóricos y Conceptuales (Proyecto Deseco); con base en el cual se determinaron las Competencias Clave (más allá del lenguaje, las matemáticas, las ciencias): 1) Usar herramientas de forma interactiva: Capacidad de usar el lenguaje, el conocimiento y la información, y la tecnología de forma interactiva. 2) Interactuar en grupos heterogéneos: Capacidad de relacionarse bien con otros, colaborar, manejar y resolver conflictos. 3) Actuar con autonomía: Capacidad de actuar dentro del “gran panorama”, de formar y llevar a cabo planes de vida y proyectos personales, de hacer valer derechos, intereses, límites y necesidades. Dichas Competencias Clave orientan el marco de referencia denominado OCDE Brújula del Aprendizaje. Del mismo modo que una brújula orienta a los viajeros, la Brújula del Aprendizaje constituye un marco que orienta a los estudiantes para navegar a través del ecosistema incierto y cambiante del mundo para modelar su futuro. Constituye una estructura de aprendizaje co-creada por tomadores de decisiones en políticas educativas, investigadores, líderes educativos y estudiantes alrededor del mundo, cuya base es un lenguaje y entendimiento común sobre las competencias necesarias para el bienestar de los estudiantes. Es este sentido, conceptualiza una competencia como la movilización de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que los estudiantes necesitan para alcanzar su potencial y contribuir al bienestar personal, de su comunidad y del planeta. Siguiendo con la analogía, cuando un estudiante sostiene la Brújula del Aprendizaje en sus manos, cuyo destino común es el bienestar de la sociedad, está poniendo en práctica el concepto de “agency”, entendida como la capacidad de establecer un objetivo, reflexionar y actuar con responsabilidad, haciéndose cargo del efecto o consecuencias anticipando el futuro; no obstante, en el ejercicio de esta capacidad el estudiante no puede estar solo, requiere la interacción con sus pares, familiares, docentes y comunidad en general. Ahora bien, la Brújula de Aprendizaje indica que los estudiantes requieren desarrollar tres Competencias Transformadoras, veamos su definición:
CREAR NUEVO VALOR. Significa innovar hacia mejores formas de vida, así como crear nuevos trabajos, negocios y servicios, y desarrollar nuevos conocimientos, saberes, ideas, técnicas, estrategias y soluciones, y aplicarlos para resolver problemas conocidos y nuevos. Cuando los estudiantes crean nuevo valor, cuestionan el status quo, colaboran con otros e intentan pensar “fuera de la caja”.

RECONCILIAR TENSIONES Y DILEMAS. Significa hacerse cargo de las múltiples interacciones con otras personas cuando reflexionan sobre ideas, lógicas y posturas aparentemente contradictorias o incompatibles, y consideran el resultado de ello desde la perspectiva del corto y largo plazo. A través de este proceso reflexivo, los estudiantes adquieren un entendimiento profundo de posiciones opuestas, desarrollando argumentos para sustentar su propia postura, y encontrar soluciones prácticas a los dilemas y conflictos.

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD. Está vinculada con la habilidad de reflexión en orden de evaluar las propias acciones a la luz de la propia experiencia y de la educación, así como considerando metas personales, éticas y sociales. El hilo conductor del Proyecto OCDE Futuro de la Educación y Competencias 2030 supone que el estudiante es capaz de aprender a autorregularse, adaptarse y reflexionar y actuar en consecuencia, así como capaz de enriquecer sus procesos de pensamiento, en tanto las tres Competencias Transformadoras implican un proceso de aprendizaje cíclico: anticipar, actuar, reflexionar. Los estudiantes pueden desarrollar y movilizar estas competencias en cualquier etapa de su vida y en cualquier ámbito de interacción humana, razón por la que son consideradas de gran impacto porque ayudan a los estudiantes a navegar entre diversos tipos de situaciones y experiencias. En este sentido, son altamente transferibles, es decir, pueden usarse a lo largo de toda la vida, y se consideran indispensables en sociedades en continuo desarrollo, multidiversas e interdependientes, con economías impactadas por nuevas tecnologías, mayor exigencia en lo digital y, sobre todo, un tremendo desafío en el entendimiento humano.

La denominación de Competencias Transformadoras me parece sugerente, y pienso que es urgente la necesidad de que, tanto estudiantes como docentes, pongamos en práctica el aprendizaje cíclico entre anticipar-actuar-reflexionar. Pienso que es un gran gran desafío, razón por la cual continuaré revisando el documento y espero compartir con usted un poco más en la próxima publicación, ojalá podamos coincidir de nuevo.

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