Opinión

Educar para la ciudadanía, por el Día Internacional de la Democracia

COMPROMISO EDUCATIVO

Por  Nora Valenzuela

El 15 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Democracia. La Unesco nos dice que la celebración de los días internacionales “nos dan la oportunidad de sensibilizar al público en general sobre temas de gran interés, tales como los derechos humanos, el desarrollo sostenible o la salud” (link https://unesdoc.unesco.org). Los días de celebración también nos invitan a la reflexión sobre problemas sin resolver o parcialmente atendidos, y un punto de partida es la definición de aquello sobre lo cual elegimos reflexionar. El término democracia proviene del latín democratĭa, y refiere a la forma de gobierno en la que el poder es ejercido por los ciudadanos –Real Academia de la Lengua Española–. ¿En dónde inicia el aprendizaje sobre democracia? En casa.

Pienso que si hablamos de educación, conviene preguntarnos: ¿cómo se educa en la casa y en la escuela sobre democracia, y de forma democrática? Se educa desde la comprensión del principio de vida de respetar los derechos humanos universales y de hacer cumplir las responsabilidades de acuerdo con la etapa de vida de cada persona. Con derechos y responsabilidades en equilibrio, se educa para la ciudadanía.

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Padres de familia, docentes, directivos, sociedad en general, estamos convocados para actuar y educar como ciudadanos, para que quienes nos rodean vivan y experimenten con nosotros el respeto por los derechos humanos y el respeto por el diálogo y la cooperación como estrategias educadoras. Cuando un niño, joven o adulto experimenta que sus derechos se respetan, gana claridad en comprender y fortalecer su sentido de vida, y esto lo impulsa para cumplir con sus responsabilidades –acotadas, insisto, a la edad, etapa y condiciones de vida–. Los derechos no se negocian y las responsabilidades se acuerdan desde el diálogo, se enseñan con hechos y mediante el ejemplo de vida de quien quiere educar. Los derechos, en tanto que derechos humanos, son esenciales e inherentes por el hecho de existir; por su parte, las responsabilidades de cada miembro de familia, en casa, y de cada grupo social como la escuela, tendrán garantía de cumplimiento cuando se respetan sus derechos, por eso, en el acto de educar se pueden “negociar” las responsabilidades a partir de conversar y acordar, desde la confianza de que se respetará lo prometido y, de preferencia, ponerlo por escrito para formar el hábito de cumplir lo dicho.

Romina Kasman, coordinadora regional del Programa de Educación en la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC / Unesco, link https://es.unesco.org/news/Dia-Democracia-Romina-Kasman), nos convoca a Educar para la Ciudadanía Mundial (ECM), de cara a la agenda para el año 2030 por un desarrollo sostenible. La alfabetización y la EMC constituyen un motor de los procesos educativos a partir de la fuerza de sus ciudadanos, desde el principio universal de respeto por los derechos humanos.

De nuevo, los días de celebración nos invitan a reflexionar sobre problemas sin resolver o atendidos de forma parcial, ¿cómo educas tú para la ciudadanía, para la democracia? A respetar se enseña respetando. A ser humano se muestra siendo humano. A ser ciudadano se aspira respetando los derechos humanos en casa, luego en la escuela, después en el mundo, y así se empieza a ejercer la ciudadanía.

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