Opinión

Nubarrones de intolerancia ensombrecen el inicio de la #4T

Por  Luis Enrique Ramírez

Beatriz Gutiérrez Müller. Foto: Daniel Ayala / EL DEBATE

Beatriz Gutiérrez Müller. Foto: Daniel Ayala / EL DEBATE

La delgada epidermis de los nuevos hombres y mujeres del poder federal amenaza con trascenderlos. A ellos y ellas sí que no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa, so pena de ser arrollado por una marabunta de injurias de la más baja ralea.

Volvió a ocurrir con la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, súbitamente convertida en invitada a todos los foros y programas habidos y por haber sobre los más diversos temas de la literatura nacional (algo que no ocurría antes de este sexenio).

Festivamente, Guillermo Sheridan, quien a lo largo de las últimas cuatro décadas se ha distinguido como uno de los más puntuales estudiosos de la literatura nacional, escribió en un tuit: «Todo parece indicar que la Patria Sabia y Digna acaba de inventar la figura de “Primera Crítica Literaria de la Nación”». 

La andanada de «defensores oficiosos» de la doctora no se hizo esperar, con su previsible lista de insultos hacia el maestro Sheridan: le dijeron sicario de la cultura, cagatintas, cobarde, misógino, gusano, huachicolero del presupuesto y la palabra que nunca falta en el vocabulario chairo: chayotero.

Hasta doña Beatriz le respondió a Sheridan, con su típico aire de superioridad moral: «Es una pena su comentario. Lo tomo de quien viene. Lo comparto porque su pejefobia no distingue entre AMLO y mi trabajo profesional. Sea un literato profesional y conténtese de que otros hagamos crítica literaria en un país donde se echa de menos el análisis fundado».

Pero a la señora López Obrador, cuando no le llueve, le llovizna. Ayer recibió un golpe letal a su robusto ego cuando se difundió una entrevista que concedió a la televisión de la Universidad Autónoma de Nayarit, donde se equivoca al pronunciar el nombre del insigne poeta Amado Nervo. En el minuto 4:59 del video le dice «Mamado Nervo». 

Lo que pudo ser ocasión para un comentario jocoso de disculpa por parte de una mujer inteligente como, indudablemente, es la doctora Gutiérrez, acabó en el recurso más común (y también más chafa) del actual sexenio: sugerir que el audio fue alterado. Igual que acaba de ocurrir con el famoso oficio de la Secretaría de Cultura, donde confunde la Batalla de Puebla con la Promulgación de la Constitución. En lugar de admitir el error y corregirlo, la primera reacción oficial fue acusar de que se trataba de una fake news orquestada desde el flanco enemigo. 

Al final, todo cae por su propio peso, y la verdad se impone. Es una ley universal que la Cuarta Transformación ya se tardó en asumir.

BUENAS NUEVAS. La totalidad de los diputados del Congreso del Estado coincidió en la aprobación del presupuesto de 119 millones de pesos para el sector pesquero.

El secretario de Pesca y Acuacultura, Sergio Torres Félix, manifestó su agradecimiento y señaló que la instrucción del gobernador Quirino Ordaz Coppel es aplicar ese recurso de manera equitativa y justa, «para que Sinaloa siga siendo líder nacional por el valor y el volumen de su pesca, así como primer lugar en cultivo de camarón».

El mandatario estatal —reveló Torres— dispuso que el presupuesto se aplique en los programas de mayor impacto social y con el mayor número de beneficiados, en aras de garantizar la sustentabilidad y la productividad.

Entre 30 y 40 millones serán destinados al programa de empleo temporal, que con éxito implementó el gobernador el año pasado; 15 millones para el programa de inspección y vigilancia, que combate la pesca furtiva que daña la ecología y la productividad de camarón; 10 millones para el repoblamiento de alevines de tilapia en las presas del estado; y entre 6 y 7 millones para la adquisición de artes de pesca.

Por otra parte, figuran los apoyos federales, donde destaca el programa de entrega de motores marinos y pangas.

Buenos vientos soplan en favor del sector pesquero sinaloense. Enhorabuena.