Opinión

Nubia Ramos salió más "Fuerte" de lo que se pensaba

Aligera su equipaje para abandonar el cabildo, y, en corto, empieza a orquestar su estrategia en pos de la diputación federal

Por: Luis Enrique Ramírez

Solamente una indicación directa de parte del gobernador Quirino Ordaz explica la seguridad con la que una de sus alcaldes y alcaldesas favoritos, Nubia Ramos Carbajal, de El Fuerte, aligera su equipaje para abandonar el cabildo, y, en corto, empieza a orquestar su estrategia en pos de la diputación federal por el distrito que comprenden El Fuerte, Choix y Guasave.

Todo indica que el candidato del PRI para la presidencia municipal de El Fuerte el año próximo será un varón, y un nombre suena con mayor fuerza que el resto: Luis Lachica, empresario, benefactor social y quien fuera coordinador de regidores del PRI en el ayuntamiento anterior, desde donde combatió los excesos del entonces alcalde Marco Vinicio Galaviz.

El gobernador, pues, comienza a alinear a sus personajes fuertes no necesariamente para ser reelectos, sino para colocarse al frente de las principales trincheras en la gran batalla electoral del año que está por iniciar.

 

 

Le juegan al gran elector. Un gobernador pragmático que no cede a presiones de ningún tipo y sabe tomar sus propias decisiones con frialdad y conocimiento del terreno, más allá de filias y fobias, ese es Quirino Ordaz.

Sin embargo, poderes fácticos como el de los grupos empresariales insisten en impulsar a sus prospectos por encima de la autoridad del mandatario estatal.

Los Coppel, por ejemplo, una vez convencidos de que Jesús Vizcarra no está interesado en ir por la senaduría, ahora le hablan al oído a Jesús Valdés Palazuelos para que cambie su proyecto de reelección como alcalde de Culiacán y aventurarse en la búsqueda de un escaño en la Cámara Alta.

El hijo de Enrique Coppel Luken, Adrián Coppel Calvo, ya pregona a los cuatro vientos que Chuy Valdés será el candidato del PRI al Senado de la República. Como si la decisión fuera de ellos, y no del gobernador Quirino Ordaz.

Por la boca muere el pez. «Fuego amigo» se denomina al golpeteo en contra de un actor político que es emitido por parte de algunos de sus mismos correligionarios. 

Es un simple modo de llamar a este curioso fenómeno, porque de amigo no tiene nada, y de fuego todo: es la más feroz forma de ataque que suele practicarse en política, pues va de por medio la pelea clave hacia la consecución de un cargo público: la candidatura. Lo mismo si es para un cargo de representación popular que para quedar en las finales de un puesto administrativo: derribar a quien va en pos de la misma meta suele considerarse menester para llegar a ella. 

Un hecho es irrebatible: mientras más fuerte sea el contendiente, más cruenta será la guerra que se dirija en su contra.

Ese debe ser el caso de Gerardo Vargas Landeros, cuya mención ayer en esta columna como uno de los cuatros punteros hacia el Senado de la República desató una serie de expresiones agresivas poco común por su intensidad. 

A alguien o a varios, «les caló» la mención, y sobre todo que la encuesta más prestigiosa y atinada de Sinaloa, que es la de EL DEBATE (18 de diciembre), arroje su nombre como uno de los dos priistas con mayor fuerza para ganar la elección.

Desde luego que esta columna no es la primera en la que se ha mencionado a GVL en las semanas recientes. Antes de la encuesta, incluso, Alejandro Sicairos escribió en su columna «Observatorio», de Noroeste, el 12 de diciembre: «Ojo. Ya sin la posibilidad de postular a Cuén Ojeda al Senado, el PRI podría recurrir a Gerardo Vargas Landeros, que hasta le firma a Quirino Ordaz en garantía de que ganará la elección y que las huestes del trébol de cuatro hojas le serán fieles para mantener mayoría en el Congreso del Estado».

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