Opinión

Nueva fórmula de gobernabilidad

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

El presidente Andrés Manuel López Obrador está construyendo una nueva gobernabilidad en México. 10 de los 12 gobernadores del PRI han dado su respaldo a la creación de la Guardia Nacional. Este acontecimiento, antes impensable, revela que AMLO ya está haciendo uso de la política para establecer acuerdos que garanticen buenos resultados para su Gobierno.

Está operando con pragmatismo para actuar con mayor eficacia y sacar adelante sus programas sociales. Y es que en los tiempos de hoy ya no hay suficiente margen de maniobra para Gobiernos unipartidistas. La mejor garantía de estabilidad y de desarrollo es el pluralismo. En el anterior régimen del PRI, la fórmula de gobernabilidad fue su alianza con el PAN.

Y es que la gobernabilidad es indispensable para la paz, la estabilidad política y el crecimiento económico. Ahora, López Obrador empezó a construir una nueva gobernabilidad a partir de un acuerdo político con el PRI. El PRI le garantiza institucionalidad, experiencia de Gobierno y disposición para trabajar por el país. Esta asociación marca el inicio de una nueva etapa nacional. 

El primer paso fue el apoyo de los 10 gobernadores del PRI a la Guardia Nacional. Seguramente en esa importantísima operación política mucho tuvo que ver el gobernador Quirino Ordaz. De la noche a la mañana, y con enorme habilidad personal, el Ejecutivo de Sinaloa se convirtió en uno de los operadores más eficaces del presidente López Obrador. Logró lo imposible. 

Para todo Gobierno la amenaza de desestabilización política es permanente. Por eso tiene que diseñar una estrategia conceptual, política, institucional y operativa, para garantizar gobernabilidad y, con ello, tranquilidad social, crecimiento económico y bienestar para la gente. AMLO ya se percató de la enorme importancia que tiene la gobernabilidad. 

Cuando el poder público, aún con plena legitimidad política, no logra instrumentar decisiones de fondo para atacar rezagos sociales y productivos, la democracia se erosiona y pierde pertinencia. Incluso se pone en riesgo como forma de Gobierno. Y a nadie conviene tener un Gobierno paralizado, débil y sin capacidad de respuesta. Cuando eso ocurre no hay ganadores, todos perdemos.

La gobernabilidad posibilita convertir las demandas sociales en políticas públicas. También de ello depende la sobrevivencia política, la capacidad para impulsar un cambio de régimen y la posibilidad de generar buenos resultados en el ámbito económico y social. Pero todo eso solo puede ser posible a través de un acuerdo con otros partidos políticos.

La nueva fórmula de gobernabilidad de AMLO posibilitará una relación política armoniosa entre las diversas instancias de Gobierno, con organizaciones sociales y gremiales, con grupos empresariales, partidos políticos, sindicatos y liderazgos sociales de diversa naturaleza. A partir de hoy, ahora sí, empieza la cuarta transformación.