Opinión

Nueva legislatura federal

La nueva legislatura federal creará un marco jurídico para reestructurar a la sociedad y a la administración pública. Localmente hay que empezar a hacerlo.

Por: Aarón Sánchez

El gobierno de Sinaloa se queda prácticamente sin gestores ante el gobierno federal. La 64 Legislatura de la Cámara de Diputados inició su actividad con muy escasa presencia del PRI. Quienes representan a la entidad tienen un enorme compromiso político con AMLO. Pero tal compromiso no lo tienen hacia el Ejecutivo estatal, aunque afirmen tenerlo.

El objetivo de la nueva legislatura federal es muy claro: trabajarán para tener un régimen de gobierno muy distinto al actual. Están decididos a edificar un andamiaje jurídico diferente para que haya cambios de fondo en México. Quieren reconstruir las instituciones públicas para dar inicio a una nueva etapa nacional. La prioridad es el país, no los gobernantes estatales.

Como nuevo partido hegemónico, Morena impulsará un proyecto político y de gobierno que le garantice conservar el poder al menos durante las próximas tres décadas. Debido a ello, la nueva legislatura tiene como máxima misión lograr la materialización de las ideas y propuestas de López Obrador. Las decisiones que se tomen en la Cámara de Diputados tendrán esta lógica.

Los gobiernos estatales ya están entre la espada y la pared. Ante la nueva legislatura federal no tendrán capacidad de gestión, ni margen de maniobra, para lograr los cuantiosos presupuestos federales que habían tenido. Al contrario, ahora serán víctimas de reformas jurídicas que erosionarán su poder regional y que, incluso, les provocarán ingobernabilidad política.

Vienen tiempos difíciles para los gobernadores, especialmente si son del PRI. Ya no habrá quién los defienda. Perdieron el control sobre el Congreso local. Prácticamente no tienen diputados federales ni senadores. Su partido político nacional está en extinción, y muy pronto tampoco tendrán presidente de la República. Están indefensos.

Por eso, a partir de ahora los gobernadores están obligados a desplegar una estrategia de gobierno radicalmente distinta. Y este es el caso de Sinaloa. Solo hay dos opciones: una es tratar de defenderse e irse debilitando gradualmente hasta perder el poder; la otra consiste en buscar ser parte activa del proyecto nacional de AMLO y su mayoría legislativa.

La nueva legislatura federal creará un marco jurídico para reestructurar a la sociedad y a la administración pública. Localmente hay que empezar a hacerlo. También se pondrá en marcha un gran proceso de descentralización gubernamental. Sinaloa debe tratar de beneficiarse con esta acción. Tiene que atraer a dependencias federales para que se instalen en el territorio.

Lo importante es generar un liderazgo. Por ejemplo, la entidad puede ser el plan piloto para la estrategia nacional en materia educativa o de seguridad nacional. También encabezar una propuesta regional para aprovechar sustentablemente el Mar de Cortés. O proponer un esquema social y productivo para la sierra sinaloense. Son muchas las opciones, faltan las iniciativas.