Opinión

Nuevo panteón

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

A principios del siglo 20 la gente pobre de Culiacán que moría era conducida al panteón envuelta en una cobija o en un petate. Esa situación llevó al regidor Barraza a proponer en 1906 se facultara al prefecto del distrito para que dispusiera la construcción de una caja para la conducción al panteón de personas que mueren en la insolvencia.

La caja debería ser de buena madera y consistente, bien barnizada y con su respectiva tapadera provista de pequeñas aldabas para cerrarse. En conjunto, debería presentar un aspecto decente, según palabras del regidor. Además, el costo no debería ser superior a los cuarenta pesos. A fines de 1906, el prefecto notifica al Ayuntamiento que en el panteón San Juan ya no cabe ni un muerto más.

Tomando como base lo anterior, el 23 de enero de 1907 el comisionado de Higiene propone se decrete la construcción de un nuevo panteón municipal; que dicho panteón debe ser construido en un solar que se encuentra al sureste del punto que ocupó el llamado Retén de Pasajeros, que se encuentra al sureste del actual panteón municipal; la extensión que debe darse al panteón en proyecto, será por lo menos el doble de la que tiene el actual panteón. Los regidores dejaron pendiente la propuesta, hasta en tanto llegara un dictamen sobre el particular de las comisiones de Hacienda y Mejoras Materiales.