Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Objetivos y principios para reglamentarias energéticas

¿QUÉ MÁS?

Leyes y órganos reguladores deben velar por el establecimiento de un mercado energético moderno y competitivo de carácter permanente.

La reforma energética aprobada en diciembre de 2013 es, sin duda, un gran avance en la construcción de un mercado competitivo de energía. Para su plena implementación y contribución a la competitividad y al crecimiento, las leyes secundarias deben ser congruentes y permitir a los órganos reguladores velar por el establecimiento de un mercado energético moderno y competitivo de carácter permanente.

Los objetivos deben estar relacionados con el mejor uso de los recursos que pertenecen a la Nación, el funcionamiento y éxito de Pemex y CFE en un contexto de competencia y con la comercialización de productos energéticos para alinear incentivos de contratistas y el Estado. Podrían resumirse de la siguiente manera:

• Maximización de la renta petrolera: Los recursos energéticos de México continúan siendo de la Nación. La obligación de maximizar la renta petrolera está consagrada en el artículo 27 constitucional y en el 134. La propia Constitución mandata que las leyes reglamentarias y la implementación aseguren la maximización de la renta. La competencia será factor clave.

Las reformas pueden contribuir a que el país reciba la mayor renta posible de sus recursos energéticos, pues las empresas (incluyendo a Pemex) deberán competir por los contratos en calidad, costo, eficiencia y capacidad. Si Pemex es la mejor opción, ganará la gran mayoría de los contratos.

• Pemex como una empresa global: La reforma obliga a Pemex a una revisión de sus capacidades y procesos para competir en el mercado mexicano y en el extranjero. Es necesario que Pemex se vea a sí mismo como empresa global, que tiene acceso a insumos en otros países, clientes internacionales y posibilidades de financiamiento en mercados extranjeros, a partir de una posición privilegiada en el doméstico.

• CFE como empresa de calidad mundial: Uno de los primeros efectos de la reforma energética se dará en el ámbito de la electricidad. Los grandes clientes podrán escoger el proveedor del fluido eléctrico —en México o Estados Unidos— que podrá utilizar la red de líneas de transmisión de CFE para dar el servicio. Esto implicará fuerte competencia para la Comisión que tendrá la ventaja de la red, pero el reto de seguir operando plantas ineficientes y con un desmedido costo laboral. La importación de fluido eléctrico serviría no sólo para incrementar la competitividad de la industria al bajar su costo, sino que podría liberar un volumen importante de gas natural para actividades industriales. Para tener éxito en estas circunstancias, CFE deberá iniciar una amplia reestructuración competitiva.

• Alinear la comercialización con los incentivos para maximizar la renta petrolera: Es indispensable que las modalidades de comercialización en las leyes secundarias alineen los intereses de los contratistas con los del Estado, para la maximización de la renta petrolera.

En materia de principios, las leyes secundarias deben abonar a la transparencia y rendición de cuentas para lograr la legitimidad de las reformas y asegurar el buen uso de recursos nacionales, asegurar la competencia y la apertura comercial para transitar de un sector a un mercado energético competitivo, propiciar la sustentabilidad ambiental, tener como pilar la certidumbre jurídica para maximizar la contribución de las reformas y conseguir la eficiencia institucional. Se pueden resumir de la siguiente manera:

• Transparencia: Debe abarcar a las instituciones y órganos reguladores (Comisión Nacional de Hidrocarburos, Comisión Reguladora de Energía, Fondo Mexicano del Petróleo, Centro Nacional de Control del Gas Natural, Centro Nacional de Control de Energía, Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente), la propia Secretaría de Energía, Pemex, CFE y las empresas privadas. Debe comprender también procesos, desde licitaciones hasta funcionamiento y cumplimiento de contratos.

La transparencia debe también, traducirse en información sobre los recursos energéticos, su uso y adecuada explicación ciudadana en el contexto actual e intergeneracional.

• Rendición de cuentas: La rendición de cuentas debe considerar no sólo la maximización de la renta petrolera, sino también explicar y reportar los resultados alcanzados en materia de desempeño energético, por institución, sector y proyecto específico.

• Competencia: Las leyes secundarias deberán garantizar que Pemex y CFE compitan realmente en un mercado de energía abierto. El hecho de que la exploración y explotación de hidrocarburos permanezcan estratégicos en el artículo 28, no debe eximir a Pemex de la responsabilidad sobre prácticas monopólicas que mermen la competencia y libre concurrencia. La competencia en el mercado de energía se convertirá en la mejor herramienta para la competitividad de la industria y economía nacionales. México tiene una oportunidad irrepetible de acelerar su proceso de industrialización con energía abundante y competitiva y en el contexto del renacimiento industrial de Estados Unidos y la necesidad de diversificar el riesgo chino en manufactura.

• Apertura comercial: Las leyes secundarias y su implementación deben eliminar todos los obstáculos al comercio internacional (permisos, aranceles, exclusividades) hoy en existencia. Deben también eliminarse las restricciones a la comercialización interna. Esto incluye, por supuesto, la distribución y comercialización, el uso de la red de gaseoductos y la red de transmisión eléctrica. Es necesario acordar con Estados Unidos una importante inversión en conectividad energética en la frontera.

• Sustentabilidad: La protección del medio ambiente y el uso de energías limpias deben ser parte integral de la política pública en un mercado competido de energía. El hecho de que Pemex y CFE no sean monopolistas debiera permitir una mejor aplicación de normas ambientales. Es también clave que la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente no disminuya, sino apuntale, la capacidad institucional de la Semarnat y Profepa.

• Certidumbre jurídica: Las leyes secundarias y órganos reguladores deben ofrecer a los agentes económicos (incluidos Pemex y CFE) certidumbre jurídica sobre su inversión y operaciones. Esto se obtiene a través de reglas claras y permanentes, que se cumplan de forma eficiente y puntual. Las leyes secundarias y los contratos deben ser suficientemente certeros y flexibles para lograr el equilibrio entre la discrecionalidad para enfrentar circunstancias cambiantes del mercado, pero no la arbitrariedad de ser manipuladas a beneficio de intereses particulares o de grupo.

Las leyes secundarias y los órganos reguladores deben velar por el establecimiento de un mercado energético moderno y competitivo de carácter permanente.

• Eficiencia institucional: La reforma energética creó nuevas instituciones y enuncia la necesidad de fortalecer las existentes. Esto no sucederá sin funcionarios altamente capacitados y comprometidos con el objetivo de lograr un mercado dinámico de energía en México.

[email protected]