Opinión

Obras que son despojos

Por  Jorge Luis Lozano

Lejos del desarrollo que alguna vez prometieron, los grandes proyectos de infraestructura han generado injusticia y marginación en la zona rural de la entidad. Dos ejemplos son claros, ambos en la zona sur de Sinaloa.

La construcción de la presa Santa María en Rosario se mantiene detenida y tan solo en el 2019 perdió un presupuesto de 500 millones de pesos y el riesgo es que lo mismo suceda en el 2020 y 2021, para los cuales se tiene estimada una inversión cercana a los mil millones de pesos en cada año.

Los tres niveles de Gobierno han intentado responsabilizar a los comuneros inconformes con la indemnización por la paralización de la obra. Sin embargo, la diputada local y coordinadora de Morena en el Congreso del Estado, Graciela Domínguez Nava, ha puesto en clara la verdadera causa de la paralización de las obras: el incumplimiento de los acuerdos de indemnización por parte del Gobierno del Estado que encabeza Quirino Ordaz Coppel.

El Estado no ha cumplido la construcción de viviendas que prometió a las familias desplazadas por el proyecto. Es por eso que la diputada federal, con todo y las críticas que ha vertido el gobernador del estado en contra de los comuneros amparados, le ha declarado todo el respaldo del Congreso local a estos. Un conflicto similar sostienen los comuneros de Rosario afectados por la construcción de la autopista de cuota Mazatlán- Tepic.

Los afectados han esperado por años a que la SCT cumpla con el pago de las indemnizaciones, en tanto ve que la empresa concesionaria saca provecho económico por el uso de los terrenos que les fueron despojados.

La caseta de Rosario se encuentra tomada por los inconformes, quienes se mantienen en un plantón permanente en espera de que los representantes del Gobierno federal, esos que prometen justicia social, se acerquen a realizar un convenio. 

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