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Oceanografía, fraude global

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Amado Osuna Yáñez parecía un empresario que no necesitaba nada, salvo ser cuidadoso en sus negocios. Dueño de una de las flotas más grandes del mundo, fue amigo de George Steinbrenner, el dueño de los Yankees de Nueva York, hasta su muerte en 2010, y jugaba golf con Tiger Woods. Tenía acceso a los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, y convirtió en aliados a quienes estaban muy cerca de ellos. ¿Qué podía ir mal con él? Es un misterio, pero en unas cuantas semanas su imperio marítimo se colapsó y Oceanografía, la empresa que emergió de la bancarrota con tráfico de influencias y la llevó a valer más de dos mil 500 millones de dólares, se le escurrió entre las manos.

Osuna Yáñez, quien se fue hace pocas semanas a Estados Unidos, enfrentará a la justicia mexicana y, probablemente, la de ese país. El caso en contra de él y su empresa apenas comienza, tras dos sexenios panistas de protección, donde las ilegalidades que cometió le fueron perdonadas. La PGR lo está investigando por lavado de dinero y por fraude a Banamex al conseguir recursos con facturas falsas, y en Estados Unidos el FBI y la Comisión de Valores y Cambios, SEC por su acrónimo en inglés, verá cómo fue posible que la filial de Citigroup, se involucró en un delito trasnacional.

¿En dónde se deshilachó la madeja que lo cubrió durante más de una década? Personas que lo conocen no entienden qué es lo que sucedió ni el porqué, pues realmente, aseguraron, no lo necesitaba. La investigación involucra a varias figuras del PAN y a familiares de altos funcionarios panistas, como su socio y ex operador financiero, Mario Díaz Álvarez, cuñado de Dionisio Pérez Jácome, secretario de Comunicaciones de Calderón –actual embajador en la OECD–, y sobrino de Francisco Gil Díaz, exsecretario de Hacienda de Fox, en cuya administración se dio el renacimiento de Oceanografía de la mano de los hijastros del ex Presidente, y su entrañable amigo Javier Rodríguez Borgia.

Rodríguez Borgia –junto con su hermano Óscar– era dueño del Grupo Gasolinero Mexicano, investigado por la PGR por comprar gasolina al crimen organizado que la ordeñaba de ductos de Pemex. Por su asociación con Osuna Yáñez, ofrecía créditos de nómina a empleados de Pemex a través de su Caja Libertad, de la cual Díaz Álvarez fue presidente del Consejo de Administración hasta hace unos días. Rodríguez Borgia, que tiene la doble nacionalidad española, está en España para evitar órdenes de aprehensión por falsificación de documentos, lavado de dinero y delincuencia organizada. Entre sus negocios no investigados, se encuentran casas de apuestas y varios hoteles de una cadena española.

El trío de socios gozó de favores y el blindaje de los gobiernos de Fox y Calderón. Durante los dos gobiernos contaron con el respaldo de quien fue el abogado de Pemex y posteriormente secretario particular del expresidente Calderón y líder nacional del partido, César Nava, así como de Juan Camilo Mouriño, que murió en un accidente de aviación en 2008 como secretario de Gobernación. La investigación contra Osuna Yáñez y sus socios en Oceanografía toca las posibles irregularidades en las que incurrieron altos funcionarios panistas, así como también al menos dos empresarios más que actualmente quieren hacer negocios con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Además, las autoridades determinarán el grado de responsabilidad de los ejecutivos de Banamex que firmaron los créditos a Oceanografía con documentación falsa. La intervención del FBI y la SEC está relacionada directamente con la transferencia de dinero entre los dos países. La oficina de Citigroup en Los Ángeles ya recibió un citatorio de un Gran Jurado en Massachusetts para que responda a acusaciones de lavado de dinero, mientras que otro citatorio por el mismo presunto delito le fue entregado por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos. Citigroup admite que cuando menos uno de sus ejecutivos en Banamex será encontrado responsable de fraude y delincuencia organizada presumiblemente por sus vínculos con Osuna Yáñez y Díaz Álvarez. Sin embargo, para quienes conocen el enjambre de sus relaciones políticas con el panismo, si la investigación contra Oceanografía sus principales accionistas es real, no podrá detenerse en ellos sin tocar las fibras más profundas de las presidencias de Fox y Calderón.

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