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Omar Millán

EL ARTE DE NOVELAR

Viaje al este de la ciudad, de Omar Millán, publicado por Trilce ediciones y Conaculta en 2013, es un libro de crónicas de la guerra contra el narco en Tijuana, contiene además fotografías significativas de Guillermo Arias y Jorge Dueñes, y demuestra que en Tijuana está todo, incluyendo el paraíso perdido, muy lejos de cualquier punto cardinal. Tenemos un autor de mirada penetrante y sensibilidad extrema que comparte impresiones y nos induce a "ver en el paisaje la maldad", que es la madre de todas las contrariedades.

Tijuana es una ciudad que sólo se parece a sí misma. Ni el imponente muro de hierro ni la inhóspita Rumorosa ni las playas de breve encanto impiden llegar a ella y a su corazón de fiesta. Tijuana es única y está en todos los sueños de los norteños. Quien no ha visitado Tijuana Tiyei Tijuas le falta un capítulo importante en su vida. Omar Millán, que nació allí, nos entrega en este libro una visión dura y cruenta de los actores participantes en la guerra contra la delincuencia organizada, desde los quehaceres de las Abuelas en acción que organizaron misas y oraciones para combatir la violencia, hasta la presencia increíble del Pozolero y sus 300 cadáveres disueltos en sosa cáustica, pasando por el teniente coronel Julián Leyzaola, un policía con los redaños suficientes para enfrentarse con las bandas dónde quisieran, cómo quisieran y a la hora que quisieran. Dedica páginas a la vida que sigue en sus manifestaciones culturales y que nadie podrá jamás detener.

No es fácil contar la desgracia, y mucho menos hacerlo sin adjetivos cuando la crueldad te asalta a cada momento. En este libro el cronista deja que el lector se empape poco a poco y arribe a sus propias conclusiones. El texto es limpio, de un estilo suave y eso se agradece; las escenas tremendas no siempre indican la objetividad del escritor. Aquí tenemos un autor que sabe que la sangre mancha para siempre y evita salpicar. Al principio acompaña a un padre en busca del cadáver de su hijo desaparecido hace meses; han abierto una fosa del crimen y piensa que quizá esté allí. A partir de eso Omar deshoja la margarita en una prosa sencilla, fácil de digerir, con datos duros como: "En el sexenio de Calderón hubo más de veinticinco mil desaparecidos en México", o esta declaración de Leyzaola: "Recibí una Tijuana totalmente golpeada por el crimen, ocupando los primeros portales de Internet. Se hablaba de Tijuana y se hablaba de sangre, muertes, descuartizados, colgados… éramos el número uno de violencia en el país y a nivel internacional nos comparaban con Irak." En la esquina de América Latina, en esos días, se temblaba por algo más que frío.

Pero los tijuanos son emprendedores, dicen que les gusta el dinero y trabajan para conseguirlo. El antropólogo social José Manuel Valenzuela fue muy claro: "Lo peor que podemos hacer es abandonar las ciudades; debemos tomarlas, buscar formas de convivencia, formas de estar juntos. Es el único antídoto frente a algo que estamos viviendo, que es muy intenso." En esos días difíciles los relojes marcaban las quince de la noche y el sol seguía rojo. La gente no se hallaba a sí misma, desconocía las calles y las puertas se abrían con extrañas combinaciones. En cada balacera estaba la bala que iba por ti. Pero los tijuanos son fieles a sí mismos. Y rehabilitaron la Revo, la Coahuila y la calle Sexta, sitios que generaciones enteras de locales y visitantes llevamos en el corazón. "La Sexta se convirtió en un símbolo de que la gente no debía esconderse en sus casas para resguardarse de la violencia y las bandas criminales." Manifiesta Millán. Quizá aún se pueda visitar el restaurante donde en 1920 el italiano Caesar Cardini inventó la ensalada que en ningún restaurante del mundo que yo conozca la prepararan igual.

Omar Millán recorrió la ciudad para escribir este libro. Dice que al principio sus pretensiones eran modestas, pero se dejó seducir primero por ese mapa saturado de puntos rojos, y después por Déborah Holtz, su editora, que tiene predilección por temáticas que rebasan la emotividad de los lectores y propuso la edición bilingüe en español e inglés. Ya he dicho que Viajes al este de la ciudad está escrito con propiedad y un estilo atemperado; sin embargo, no quiero concluir sin señalar una de las manifestaciones de los tijuanos para demostrar al mundo que no estaban vencidos: la comida. Supieron aprovechar sus recursos naturales para crear la cocina Baja Med, que es realmente exquisita. El vino, las verduras, los pescados de Ensenada, las langostas, el aceite de olivo, se convirtieron en factores de nuevos productos que además satisfacer el paladar satisfacen el corazón.