Opinión

El relato de una sobreviviente

SINALOA

Por  Opinión Estatal

La historia que se presenta hoy en las primeras páginas de este diario, en las que Martha Alicia Camacho Loaiza narra su secuestro y tortura a manos de las autoridades que se supone han estado siempre para protegernos, suena a un hecho peliculesco, sin embargo, obedecen a una dolorosa y oscura realidad de un episodio vergonzoso en la vida de este país.

Ser conscientes de que las autoridades fueron en su momento capaces de utilizar a sus células policiales y al Ejército para estas artimañas es doloroso, y más lo es el saber que como el terrible caso de Martha hay miles que se pierden entre montones de hechos en donde nunca habrá castigo para los responsables de perpetuar estas atrocidades. La diferencia es que aquí la protagonista sobrevivió para contarla.

Por azares del destino, ella tenía que compartir lo que le tocó vivir, toda una odisea en la que además perdió a quien fuera su esposo y padre de su hijo, el profesor Manuel Alapizco. Ellos pagaron caro el alto precio que tenía el ser disidente y revolucionario en un México mucho menos tolerante de aquellos 1960 y 1970.

Si bien es cierto que ya recibieron una disculpa pública por lo sucedido, son hechos que hacen una profunda herida en el corazón para quienes tuvieron el infortunio de ser víctimas, así como para esos familiares que nunca tendrán respuestas. La mejor disculpa que les pueden ofrecer es que el Gobierno ya no sea perpetrador de estos crímenes tan deplorables.