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Organizaciones ni tan visibles ni tan ocultas

La agenda de los medios mexicanos de estos días coincide con la invitación lanzada al mundo académico global a proponer artículos sobre organizaciones ocultas o secretas (hidden organizations) para integrar con ese tema un número especial de la revista arbitrada Management Communication Quarterly.

La coincidencia principal se da con la agenda michoacana, incluyendo la visita que ayer realizó el presidente Peña Nieto al corazón de Tierra Caliente, una vez que el gobierno federal dio importantes golpes que han permitido poner a la luz pública tanto a una organización secreta criminal, como a las organizaciones irregulares, semiclandestinas, de real o supuesta lucha contra el crimen.

La importancia que se le da hoy en los espacios universitarios del mundo a organizaciones como los llamados Templarios, "autodefensas", "anarcos", "Anonymous" o, incluso, la relevancia que se da a las operaciones encubiertas de grandes corporaciones empresariales, se evidencia con el dato de que el director huésped de la revista para este tema, el profesor Craig Scott, publicó el año pasado un libro perturbador: "Agencias anónimas, negocios clandestinos y colectivos encubiertos". Su subtítulo invita a repensar los estudios organizacionales, con la proliferación de las organizaciones ocultas, como rasgo distintivo del nuevo siglo. (Anonymous Agencies, Backstreet Businesses, and Covert Collectives: Rethinking Organizations in the 21st Century).

REDES SEMIOCULTAS

Las noticias de Michoacán de los meses anteriores encajaron en la definición de Scott de "organizaciones ocultas", como aquellas en las que su identidad y/o la de sus miembros se esconden de algunas audiencias —no de todas— por diversas razones y, habría que agregar, por algún tiempo. Y aquí Scott propone tres grados, que van de las organizaciones visibles pero sombreadas o camufladas (shaded), a las que operan sistemáticamente bajo la sombra (shadow), hasta las que pretenden actuar en la total oscuridad (dark).

Estos grados podrían quizás aplicarse a la evolución de los últimos días de la situación michoacana. Por ejemplo, está la caída y la identificación plena de algunas cabezas de la organización criminal de "Los Caballeros Templarios", secreta para las audiencias nacionales pero con líderes, como el llamado "Chayo", altamente visibles para algunas audiencias locales, ante las que se imponía como un salvador de corte religioso. En cambio el arraigo, con la consecuente identificación de quien se considera uno de los brazos de aquella organización criminal dentro del gobierno estatal, nos habla de un presunto integrante de ella, ciertamente visible en su condición de secretario de gobierno, pero con la que sombreaba o camuflaba su pertenencia al espacio de la oscuridad organizativa criminal. Y está asimismo la visibilidad actual de algunos líderes de los llamados grupos de "autodefensa", hasta hace poco embozados, pero sin que se dé a conocer, formalmente, hasta ahora, la identidad de sus patrocinadores. Estos permanecen bajo la sombra, aunque no en la oscuridad total, de acuerdo a frecuentes filtraciones a los medios.

LA LISTA

Así, ni tan escondidas ni tan visibles resultan cada vez más en México las llamadas organizaciones ocultas o secretas, o las operaciones más o menos encubiertas de las organizaciones empresariales con existencia pública. La lista que a manera de ejemplo ofrece Scott incluye grupos clandestinos, células terroristas, carteles criminales, pandillas, todos, con frecuentes redes de apoyo online y "offline", es decir, de comunidades reales; grupos de odio racial religioso, de género o de orientación sexual; grupos de hackers o "hacktivistas", comités de acción política extremista de derecha o de izquierda, operaciones de propaganda encubierta en "analistas" que responden a grandes intereses privados, redes de comercio informal conectadas con frecuencia a bandas criminales... Hay material en México para llenar esta revista dirigida por el profesor Scott.

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