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Opinión

Origen de la masonería

BANDERA

Por Rodolfo Peña Fárbel

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La masonería debe ser conocida en una verdadera naturaleza, porque durante el siglo XIX se apoderó de nuestro sistema político y también hizo eso mismo en muchos países, al grado de predominar en las relaciones internacionales, en todo lo cual impuso la ideología del liberalismo a ultranza, con todas sus indeseables consecuencias.

Maurice Pinay dice: “ORIGEN JUDÍO.- Los ritos y símbolos de la masonería y de otras sociedades secretas recuerdan constantemente la cábala y el judaísmo: la reconstrucción del Templo de Salomón, la estrella de David, el sello de Salomón, los nombres de los diferentes grados, como por ejemplo, Caballero Kadoan (”Kadosh” en hebreo significa santo), Príncipe de Jerusalén, Príncipe de Líbano, Caballero de la Serpiente de Airain, etc.”.

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En el libro Las fuerzas secretas de la revolución, León de Poncins dice: “La universalidad de la francmasonería, su duración, la invariabilidad de sus fines, que se explican perfectamente si se trata de una creación judía para servir a intereses judíos, serían absolutamente incomprensibles si su origen fuera cristiano. La misma finalidad de la francmasonerfa: la destrucción de la civilización cristiana, nos descubre al judío, porque sólo el judío puede resultar beneficiado y únicamente el judío está animado de un odio suficientemente violento contra el cristianismo, para crear una organización semejante”.

Así fue en México, pues Juárez y demás “reformadores” eran masones, además de todos los héroes” oficiales de la llamada “revolución mexicana”, que, en realidad deseaban acabar con la Iglesia, a la que despreciaban como obscurantista, retrógrada y un gran estorbo para el progreso, diciendo que las ideas revolucionarias eran “las luces” que debían promover e imponer.

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