Opinión

Otra sólida verdad histórica

Por: Carlos Marín

La línea de tiempo que trazó la Procuraduría General de Justicia capitalina con las imágenes de 54 cámaras de videovigilancia evidencia que Marco Antonio Sánchez Flores no fue ocultado,  retenido, golpeado, sometido a malos tratos, y mucho menos que haya sido sujeto de “desaparición forzada” por parte de los policías implicados en el escandaloso incidente.

Aunque los agentes incumplieron el protocolo sobre menores  (acuerdo 52/2013 de la Secretaría de Seguridad Pública) que los obligaba a presentarlo ante una autoridad administrativa o judicial (algo sin embargo explicable porque él se negó a identificarse y a proporcionar cualquier otro dato), sorprende que su padre y su abogado (con Azucena Uresti) nieguen que el preparatoriano sea quien aparece en las grabaciones.

Tan insensata negación la desmantela Bernardo Reyes, el amigo que tomó la foto de Marco Antonio cuando estaba sometido, mismo que lo identifica plenamente y quien le prestó la chamarra y los tenis con que también se ve al exdesaparecido.