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¡Otra vez las malditas casualidades!

ITINERARIO POLÍTICO

Para nadie es novedad que la reelección de Gustavo Madero al frente del PAN sería una suerte de "cuña" para el gobierno de Enrique Peña Nieto. ¿Por qué?

Porque desde los tiempos de la contienda presidencial de 2012 y luego durante el largo y tortuoso periodo de fundación del Pacto por México —y la aprobación de las reformas constitucionales—, es evidente que la alianza Peña-Madero es una mancuerna ganadora. Y sin duda que en la casa presidencial de Los Pinos es donde estarán más felices por la reelección de Gustavo Madero al frente del PAN.

Y es que —a querer o no— Madero facilita la posibilidad de que el de Peña Nieto siga siendo un gobierno de grandes reformas. Y, claro, la ganancia también es directa y proporcional a favor de Madero, quien hoy por hoy se ha constituido como el más eficaz y productivo presidente del PAN. Y va que vuela para un potente presidenciable para 2018.

Lo curioso del tema, sin embargo, es que por uno más de esos caprichos de la política mexicana —misterios metafísicos inexplicables—, resulta que al tiempo que arranca la carrera para elegir al nuevo jefe nacional del PAN, el gobierno federal nos regala un nuevo escándalo de corrupción y transa en Pemex que, por pura casualidad, golpea severamente a los primeros círculos de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Bueno, el coletazo es tal que en una de esas y hasta "tira del caballo" a Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla. Eso, sin contar con la insistente versión de que un prominente panista, exgobernador de Guanajuato que busca la secretaría general del PAN, también tendría "cola que le pisen" en el nuevo escándalo de corrupción.

Nos referimos al desfalco de miles de millones de dólares que en días pasados documentó la PGR en torno a la empresa petrolera Oceanografía y en cuyas irregularidades se vincula directa o indirectamente a los primeros círculos de los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón.

Es decir que más allá del quebranto a Pemex y a particulares en que habría incurrido Oceanografía, el mensaje político es que los grupos cercanos a los expresidentes Fox y Calderón podrían ser parte fundamental de la corrupción que exhibe Oceanografía. Y, por pura casualidad, los grupos políticos que hoy pretenden echar del PAN al grupo de Madero son los de Calderón y de Fox, respectivamente.

Y si tienen dudas, basta recordar que la empresa Oceanografía —propiedad del campechano Amado Yáñez Osuna— mantiene presuntos vínculos de negocios con los hijos de Martha Sahagún. Gracias a esos nexos, Oceanografía habría obtenido importantes contratos en el gobierno de Fox, a pesar de que legalmente no cumplía con la normatividad para ello.

Además, durante el gobierno de Fox, y luego en el de Calderón, uno de los políticos que habría sido clave en el apoyo a Oceanografía se llama César Nava, quien de ser un modesto becario que vivía en casas de asistencia baratas pasó a ser abogado de Pemex durante en el gobierno de Fox y luego secretario particular de Felipe Calderón; y luego presidente del PAN y luego privilegiado habitante de Polanco. ¿Hasta dónde la familia Fox y "los hombres del presidente" Calderón favorecieron a Oceanografía?

La pregunta obliga porque Oceanografía también mantiene presuntos vínculos con la familia de gasolineros del desaparecido Juan Camilo Mouriño; además de que el escándalo involucra a calderonistas de cepa como Néstor García Reza, Marco Antonio de la Peña y Juan Bueno Torio: todos ellos vinculados con Pemex y conocidos como eficientes proveedores de recursos para fines políticos.

No es todo. Resulta que, según reportes periodísticos, los empresarios Javier y Óscar Rodríguez Borgio —dueños del Grupo Gasolinera Mexicano y de los casinos Big-Bola— mantienen una presunta sociedad con Oceanografía y, al mismo tiempo, estarían relacionados con el robo de combustible. Es decir que presuntamente serían parte de la mafia que roba combustible y que lava el dinero en los casinos. Eso, sin contar con la presunta implicación en negocios turbios de gasolina —y desvío de dinero a campañas políticas— del actual senador Salvador Vega Casillas y su esposa, Gladis López Blanco, y aparentes negocios poco claros de Rafael Moreno Valle y Juan Manuel Oliva.

El cochinero de Oceanografía apenas muestra la punta de la madeja. Y es probable que deje al descubierto la escandalosa corrupción en los gobiernos de Fox y de Calderón. Por eso la pregunta: ¿va el gobierno de Peña por Fox y por Calderón? ¡Otra vez las malditas casualidades! Al tiempo.