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PAN y PRD: las fracturas

GRAN ANGULAR

La fractura y el debilitamiento de su fuerza política se vislumbran en el horizonte inmediato del PAN y del PRD, lo que no necesariamente significa que el PRI esté en condiciones de frotarse las manos de cara a las elecciones federales del año próximo.

En Acción Nacional continúan las campañas de las dos fórmulas que disputarán la presidencia y la secretaría general del partido el próximo 18 de mayo: Gustavo Madero-Ricardo Anaya y Ernesto Cordero-Juan Manuel Oliva.

El PAN modificó sus estatutos para que, por primera vez, la elección se abra al voto de la militancia y no indirectamente, como antes lo hacían, con el voto de los elegidos para conformar el Consejo Político.

La votación, sin duda, reflejará la disputa de dos corrientes claramente confrontadas desde la derrota presidencial de julio de 2012: la del maderismo pactista que decidió acompañar al gobierno del PRI en la aprobación de las llamadas reformas estructurales; y la del calderonismo contestatario que, con posiciones contrarias al poder tricolor, pretende remontar el desprestigio en que dejaron al partido doce años de ejercicio fallido del poder.

Parece que la dupla Cordero-Oliva ha entendido bien que se trata de buscar el voto de la militancia y no el respaldo de aparatos de mando y control partidista. Por eso decidieron asistir a una reunión de la militancia panista del SNTE (unos 16 mil votos), mientras que Madero-Anaya la despreció con su ausencia. Reflejan éstos últimos así que le han apostado a una victoria basada en el respaldo y la garantía de votos (al más puro estilo priísta) de los gobernadores del blanquiazul.

La semana pasada se dio a conocer el resultado de una encuesta de Covarrubias y Asociados que da trece puntos de ventaja a la fórmula Cordero-Oliva que a lo mejor no es tan amplia como lo consigna el sondeo pero que sí marca –dicen algunos analistas- una tendencia de triunfo, siempre y cuando el aparato de los gobernadores blanquiazules no les vayan a hacer trampa.

Un fraude en el proceso interno panista terminaría en fractura expuesta y en grave debilitamiento político de ese partido.

Por su parte el PRD decidió este fin de semana, a contrario sensu del PAN, realizar una elección interna cerrada a la militancia, sin su participación como casi siempre ha ocurrido. Ahora se hará mediante el voto de los integrantes del Consejo Político. Y aprobada la prórroga de Jesús Zambrano en la dirigencia nacional, se llevaría a cabo en el verano, probablemente a mediados de julio, de acuerdo con lo planteado por la corriente Nueva Izquierda o de Los chuchos, liderada por Jesús Ortega, apoyada esta vez por la del Foro Nuevo Sol o Los Amalios, de la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García y el coordinador de los diputados federales del PRD, Silvano Aureoles.

El Consejo Político del PRD es dominado por Los chuchos, de manera que esa corriente parece tener garantizado un período más al frente del partido, esta vez con Carlos Navarrete. Esto prácticamente anula la posibilidad de que encabece nuevamente al partido del sol azteca Cuauhtémoc Cárdenas quien ha condicionado esa posibilidad a una candidatura de unidad.

En el caso del PRD esa unidad se ve comprometida no solamente por las ancestrales disputas internas, sino por el inminente registro como partido político del Morena, de Andrés Manuel López Obrador que, aunque lo nieguen sus malquerientes, ha tenido un espectacular crecimiento que Los chuchos soslayan aunque en realidad mueran de miedo al sólo pensar la posibilidad de no poder vencer en 2015 al partido del Peje, personaje –lo saben- al que no le jugaron limpio.

En este momento el escenario más probable es que la división del PAN y de la izquierda beneficiará al PRI en las elecciones venideras. Pero aún es imposible calcular el real tamaño que alcance el Morena. Podría ser menos que el que dicen los seguidores de AMLO, pero también podría ser más. Y por eso le decía que el PRI no está en condiciones aún de frotarse las manos.