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PRD: ¿adiós a Los Chuchos?

INDICADOR POLÍTICO

El grupo de Los Chuchos se encuentra ya en la mira de casi todas los demás tribus perredistas:

--Cuauhtémoc Cárdenas decidió retomar por asalto el partido, a costa de dividirlo aunque buscando reposicionar a su grupo y a su familia. Su amenaza de fractura dibujó ya a un Cárdenas tribal, muy distante del Cárdenas artífice de la democratización.

--René Bejarano, el perredista que como operador político de López Obrador en el gobierno del DF creó una estructura para recibir dinero secreto ahora es un jefe de tribu, ya alió a otras tribus y es el operador de Cárdenas.

--El exgobernador de Michoacán, Leonel Godoy, forma ya parte de la mega tribu de Bejarano, aunque en su haber quede su responsabilidad política, administrativa y moral en el auge y consolidación del crimen organizado en su estado.

--El exjefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard, con la carga de las irregularidades acumuladas en la Línea 12 del Metro, logró también conformar su tribu a medio camino entre sus compromisos con Cárdenas y sus arreglos con López Obrador.

--El jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, aún sin estar inscrito en el PRD, ya entendió que su cargo en el DF llevaba consigo un papel clave en el PRD y podría ser el factor de equilibrio en las disputas tribales perredistas.

--Carlos Navarrete, el candidato de Los Chuchos, sigue en campaña sin que nadie le haya dicho que la elección del próximo presidente del partido no se hará con el voto de los militantes sino a través del acuerdo Cárdenas-Bejarano-Ebrard.

--En medio de las disputas perredistas, López Obrador envío un mensaje político de largo alcance: las fotos de su regreso al béisbol como dato mayor de que su salud mejoró y que superó el infarto de finales del año pasado, con el agregado de que también ya confirmó que será candidato presidencial de sí mismo a la presidencia y de los grupos que se unan al grito de "síganme los buenos".

--Por tanto, la configuración de un frente amplio para imponer a Cárdenas en el PRD podría ser el adelanto de un Frente AMLO para el 2018, pues sólo la alianza de todo el perredismo podría darle alguna oportunidad al tabasqueño. De paso, Cárdenas regresaría a su papel de caudillo perredista con cargo de presidente formal porque el de líder moral ya no le alcanza para ganar su espacio de poder.

En este escenario político, la tribu de Los Chuchos se ha ido quedando aislada en la selva perredista. El voto de los perredistas en las leyes secundarias, lamentablemente para el país, quedará atrapado en los jaloneos internos en el perredismo. Y ahí el PRD se va a jugar su existencia: si el perredismo no colabora para sacar adelante las secundarias y pierde la posibilidad de la consulta, se habrá hundido como partido y tardará en recuperarse.

El factor desestabilizador del PRD es Cuauhtémoc Cárdenas, quien quiere la presidencia del PRD pero desde la perspectiva política del necesariato tipo Porfirio Díaz y para volver a sacrificarse por los perredistas exige una buena tajada de poder: cargos en el comité nacional y candidaturas para seguidores, amigos y familiares.

El escenario para el PRD es el de perder-perder: si gana Cárdenas, las tribus se saldrán de control; si Los Chuchos se afianzan, podrían quedarse con un cascarón. El ganador de la contienda sería López Obrador y su partido-movimiento porque entonces sí desfondaría al PRD.

Cárdenas se alejó del PRD y se enconchó en su posición política de líder moral, coqueteando con el PAN y con el PRI, y dejando que el partido se fracturara; hoy quiere regresar pero al costo de liquidar al partido que fundó en 1989.

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