Opinión

PRI 40%, PAN 22% y PRD 16%

POLITEIA
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Por: César Velázquez

Inician los preparativos rumbo a las elecciones intermedias de junio de 2015 para la renovación de la Cámara de Diputados, y empiezan también a aparecer las primeras encuestas sobre intención de voto. La mesa está servida para las interminables discusiones que sus resultados producirán, las acusaciones de "cuchareo", las distorsiones y manipulaciones para condicionar la percepción de la opinión pública, tal como quedó evidenciado en los meses previos a los comicios de 2012.

Lo cierto es que hoy las encuestas cuentan, tienen sentido. Orientan, manipulan, distorsionan, afirman o rectifican posiciones y actitudes. Son un instrumento propio de sociedades abiertas que permite a los ciudadanos opinar, pero también tener una referencia de las condiciones coyunturales en que se desenvuelve la competencia por el poder político. Digo esto, más allá de las encuestas hechas como trajes a la medida o de respuestas como aquellas que rezan: "mis encuestas dicen otra cosa", o "la única encuesta que cuenta es la del día de las elecciones".

En México las encuestas no pintaban. No eran necesarias. Vivíamos en una sociedad (semi)autoritaria, cerrada, en la que las elecciones eran un mero procedimiento para formalizar una decisión previamente adoptada. Sin competencia, en un régimen de partido prácticamente único, había procesos electorales en los que llegaba a votar hasta el 130 por ciento del padrón, como ocurría frecuentemente en entidades como Chiapas, y que legitimaban todo el proceso de reproducción caciquil del poder. En esas condiciones, ¿qué sentido podía tener una encuesta?

Pero ahora las elecciones no se desenvuelven en un entorno de placidez. Lo suyo es un entorno de turbulencia. La incertidumbre es su signo dominante. En estos 10 meses que nos separan de la cita electoral, los estudios demoscópicos provocarán más de un sobresalto, arritmias y/o dolores de cabeza. Habrá muchos cambios en los estados de ánimo de la ciudadanía, por más que desde ahora se perfilen con más o menos claridad tendencias e inclinaciones del voto.

La del diario Reforma es una de las primeras encuestas de la temporada en la perspectiva de junio de 2015. Otorga al PRI un 40 por ciento de intención de voto, en tanto que da al PAN 22 por ciento, y 16 por ciento al Partido de la Revolución Democrática. Le siguen el partido de AMLO, Morena, con siete por ciento; cinco puntos porcentuales al Verde; cuatro a Movimiento Ciudadano; tres al Partido del Trabajo y el mismo porcentaje para Nueva Alianza. Dos de los debutantes, Encuentro Social y Partido Humanista, no llegan al uno por ciento de la intención de voto.

Es muy probable que estos porcentajes no tengan mucho qué ver con los resultados que en su momento arrojen las urnas. En el caso del PRI, habrá que ver cómo internaliza el ciudadano medio las reformas recientes, y si el gobierno tiene capacidad para gestionar de manera adecuada el gasto público. El PAN tiene ante sí el dilema de conflicto o tregua, y el PRD estará mirando por el retrovisor un previsible crecimiento del nuevo partido del lopezobradorismo.

Fuera de dos de los debutantes cuyo destino parece ya marcado, el futuro del resto puede considerarse incierto. Recuérdese que cada punto porcentual equivale a más o menos 450 mil votos, y hay que garantizar alrededor de un millón 350 mil votos para sobrevivir en un sistema cada vez más competitivo.

cvr052@gmail.com