Opinión

Pago del predial: calvario de los jubilados

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Por  Martha Chapa

Nunca nadie lo anunció suficiente y tan abiertamente en los medios de comunicación. De seguro, les convenía que pasara inadvertida la nueva disposición en materia de pago del predial. 

El caso es que, según me contaron tres amigas en distintos momentos del año, cuyos esposos o parejas estaban en una condición privilegiada y muy merecida como pensionados y jubilados, porque pagaban año con año sólo una cantidad que oscilaban entre 300 y 400 pesos y no la tarifa que era mucho más elevada de acuerdo al valor catastral de su propiedad, establecida por el propio gobierno de la Ciudad de México. 

Sin embargo, a partir de 2018 se llevó a cabo una revaloración catastral que tuvo como resultado un aumento del valor de las casas o departamentos y se encontraron con la descomunal e impactante medida de que tenían que pagar más de 10,000 pesos en promedio, debido a esa decisión verdaderamente improcedente e injusta para quienes tras de tantos años de pertenecer y laborar en el servicio público, muchos con bajísimas pensiones, tienen ahora que sufragar tan exorbitantes montos.

Una decisión que seguramente se urdió desde 2017 y que fue producto de un cálculo insensible y perverso, pues seguramente hicieron un estudio previo y aumentaron el valor catastral con la intención de que pasara del tope más alto permitido que ahora es de 1 millón 900 mil pesos, lo que les obligó a cobrar dicha cantidad que se multiplicó por encima de un 1000%.

Extraña decisión que surgió y coincidió un año de elecciones, además  de que pudiera presionar y estallar hoy como un duro problema a la nueva Jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, con todo un movimiento de pensionados para protestar airadamente en el sentido de frenarla a fin de que independientemente del valor catastral de la casa de cada quien, siendo pensionados jubilados, sigan pagando la cantidad anterior de menos de 500 pesos. 

Supimos incluso de una persona, ya muy mayor, que tuvo que vender su departamento para poder pagar el adeudo que tenía y con eso comprarse una propiedad mucho más  sencilla y en una colonia sin los servicios de que ya disponía, para seguir subsistiendo a duras penas.

Y evidentemente todas se preguntan, quienes me compartieron esta información, dónde está ese dinero y si no se desvió con fines electorales. A propósito de esto, no dejo de evocar lo que nos decía un maestro cuando estudiábamos en la UNAM, en el sentido de que en política no hay coincidencias, de tal manera que esta maniobra es muy sospechosa, además de improcedente.

Pero más allá de que lo investigue la Contraloría y que las nuevas autoridades auditen los ingresos conseguidos en el 2018 por este rubro, esperamos que la nueva Jefa de Gobierno tenga la sensibilidad y el tino de corregir tan injusta medida y de nueva cuenta se exente a los pensionados como se había venido haciendo en los últimos años, mediante un pago simbólico y proporcional a sus exiguas pensiones. 

No se vale, no procede, no se debe tratar así a las personas adultas que entregaron su vida para servirnos a través de las diversas instituciones y que ahora en esta etapa de su vida se les haya aplicado tan mezquina decisión por parte del gobierno anterior. Y de paso empobrecer a tantos hombres y mujeres que fueron trabajadores honestos y productivos, en su gran mayoría, y que contrastan con esa élite burocrática que de seguro por sus sueldos y conductas o prácticas de corrupción, no les preocupa ni siquiera lo que pudiera costar para ellos el día de mañana el predial de su mansión, dadas sus abultadas cuentas bancarias.